domingo, 24 de abril de 2016

APRENDIZAJE, RECUERDO



El aprendizaje en realidad es recuerdo. Recordar es ser conscientes de lo que ya somos y, en ese proceso, pasamos por cuatro fases básicas:

1. Ignoro (-) que ignoro (-). Igualdad de potencial, no hay movimiento, no hay corriente, estamos en el aula de la ignorancia. Ahí no somos seres humanos, ahí somos autómatas, sufrimos la vida, vamos a merced de los eventos y a merced del control que ejercen en nosotros los paradigmas externos. Esa es la rueda kármica, repetimos una y mil veces los antiguos errores porque no aprendemos sus mensajes, o simplemente porque los rechazamos y huimos de ellos, ya que no sabemos que el error es un maestro, un recordatorio. Aquí rige la inconsciencia. Pero un día me doy cuenta de que lo que considero error, me quiere decir algo. Escucho, le doy atención, aprendo de ello y me vuelvo humilde, entonces ya cambio de aula y entro en la segunda fase: darse cuenta.
2. Sé (+) que no sé (-). Diferencia de potencial, movimiento, aula del aprendiz, pongo consciencia y quiero recordar. Ahí soy un discípulo del alma, comprendo que el alma es mi maestro interior y da significado a todos los eventos, todo es significativo, soy un aprendiz. ¿Quién aprende o recuerda en mí? El alma, el alma es la que siente, la que mira, la que utiliza mi cuerpo, la que experimenta, esa es la paradoja, el alma es a la vez mi maestro y es lo que aprende en mí. De lo que primero nos damos cuenta es de nuestra ignorancia y eso nos hace humildes. Cada evento, cada circunstancia, cada persona es un maestro, todo adquiere un sentido, no hay nada superfluo si mantienes el corazón abierto, esa es la condición. Pero… ¿pasamos de aula?

3. Sé (+) que sé (+). Igualdad de potencial, ¿aula del sabio o del pseudosabio? Ésta es un aula peligrosa porque sabemos que sabemos. Al saber que sabes, corres el máximo riesgo de estrellarte o de que tu ego tome las riendas. Cuando soy consciente de mi saber y dejo que me invada el orgullo, estoy frenando mi desarrollo, es decir, debo aprender la técnica, integrarla y olvidarla, integrar la sabiduría en el corazón y pasar a la siguiente aula.
4. Sé (+) y olvido que sé (-). Diferencia de potencial, aprendizaje: el aula del olvido. El más grade de los aprendizajes es el olvido, el olvido de mí mismo, aprendo de Mí, para olvidarme de mí y me conecto al genuino maestro que es el alma, el alma siempre sabe qué hacer, yo me entrego. Entonces soy consciente de la guía del alma en las experiencias, termina el miedo, la inseguridad, la duda. Me dejo guiar, he aprendido, he recordado lo que Soy para olvidar lo que creía ser. Surge la genuina sabiduría. Sabiduría Cósmica e Intuitiva. Sé que sé y olvido que sé. Fluyo en la vida.
Si los que saben que saben no se olvidan de sí, se vuelven peligrosos para ellos mismos y para los demás, ya que al perder fluidez caen en la mayor trampa: el orgullo. Debes olvidar el poder para sentir tu Poder. Accedes al Poder cuando renuncias al poder.

El sendero del aprendizaje es un sendero de riesgo, de entregas y de renuncias. El tiempo siempre es presente y las situaciones imprevisibles, estás siempre en el vórtice del cambio ya que, si vives en una fase refractaria al cambio, vives en el pasado y retroalimentas constantemente las dificultades o sufrimientos del pasado.

Quizás escojas vivir en línea horizontal todo el tiempo y no avanzar, ese es tu libre albedrío y es respetable, o quizás escojas la línea vertical y decidas levantarte cada día hacia tu presente, siempre en el vórtice del cambio, asumiendo el riesgo de lanzarte al porvenir, pero gozando de ello.

Primero, los extremos del aprendizaje están muy separados. Vivimos ascensos más o menos largos y descensos en picado, nos hundimos literalmente, pero poco a poco somos más conscientes y esos extremos se van acercando, no es posible inspirar sin haber espirado, no es posible ascender sin haber caído, pero en el centro reconoces que los dos movimientos son maestros, son complementarios y ahora vives en un instante presente el ascenso y el descenso, gozando y aprendiendo auténticamente de los dos.

Sé feliz en cada paso que des, pero no intentes retener la felicidad. Si fluyes con la vida, la felicidad se te da en cada instante, se conquista cada segundo. Hemos venido a ser felices. No importa lo que vives, si no cómo lo vives,

EJERCICIO PRÁCTICO:
Busca tu instante y céntrate en tu presente, la vida te reclama cada día más instantes de conciencia, de presente, de sentir tu cuerpo, de observar tu vida, de conocerte.
Busca estar en ti, en silencio. Observa tu postura, el latido de tu corazón, tus sensaciones, observa el fluir de tu respiración, respira profundamente con el diafragma, respiraciones profundas y conscientes, siente el movimiento del diafragma haciendo diez respiraciones con atención al inspirar, al cambio, al espirar y al cambio que te lleva a inspirar de nuevo.
Ahora deja que ya la respiración se realice de forma fluida y habitual en ti. Silénciate unos minutos, convertido en testigo de ti mismo, solo siente lo que surge.
Cuando decidas, puedes hacer una práctica de autoconocimiento. Ahora estás alineado coherentemente, momento para poder mirarte y hacerte preguntas, no esperes respuestas, solo deja ir la pregunta ¿en qué fase crees que estás? ¿Estás atento al recuerdo de lo que Eres? ¿Confías? ¿Te entregas?
En algún momento sentirás que llegan a ti indicadores de luz que disiparán tus dudas, pero debes estar alerta, ser consciente de lo que vives y experimentas sin juicios.
Respira, da las gracias y sigue en silencio unos momentos más, hasta que decidas salir lentamente de ésta práctica.

Trabajo grupal para los lunes 2 y 9 de mayo.

Muchas gracias por tu atención.


domingo, 10 de abril de 2016

IMPLÍCITO Y EXPLÍCITO


Tenemos un mundo implícito dentro de nosotros, es nuestro océano cuántico, pero también tenemos otro mundo, el mundo explícito, lo que vemos, que es apenas la punta del iceberg, más o menos la décima parte de lo que somos.
El resto, lo que no vemos y que no podemos medir, es lo más significativo, es el mundo implícito. En el mundo explícito u objetivo creemos que el océano son las olas, no vemos más allá.
Sin embargo, lo más significativo está en el mundo implícito o  subjetivo, el mundo del sujeto, ya que sin sujeto, ningún objeto tiene significado, es decir, la clave es el sujeto, el mundo objetivo no tiene sentido sin un sujeto que lo observe o le de energía.

La propuesta es rescatar la riqueza del mundo implícito o subjetivo, del mundo interior, absolutamente único, irrepetible e impredecible en cada uno de nosotros, allí es donde tenemos la vida, el movimiento y el Ser, en ese sujeto multidimensional y profundo.

Creemos que podemos explicar el mundo, buscamos mil explicaciones para el mundo y nos quedamos satisfechos con las lógicas respuestas que damos, pero esas explicaciones son externas, lo que se explica se refiere al mundo exterior, al mundo del intelecto, de la mente concreta, de la operación matemática; sin embargo, mi hijo o mi pareja o mi madre o mi amigo no son matemáticas, las personas tenemos varios resultados impredecibles y cambiantes, la reacción y la relación siempre son distintas, no así desde el mundo explicado que siempre da como resultado la misma relación de rutina y cansancio y prevé la misma reacción.

Si te miro y veo siempre lo mismo, mismas respuestas, mismas reacciones, mismas reflexiones lógicas, eso es terrible, pero cuando te miro y puedo asombrarme y descubrir milagros, la vida se vuelve una aventura. En el mundo del océano profundo, la vida es aventura, en la superficie es una rutina.

Nosotros podemos hacer de la vida una u otra cosa. Y la rutina puede ser incluso una cosa "tan buena" como llenarnos la mente de cursos o libros de espiritualidad o autoayuda, buscando al gurú o maestro, pero el gurú no está afuera, eso es el mundo explícito, el maestro está en tu mundo interior, tu alma es tu verdadero gurú, vive en tu corazón y cuando lo descubres surge ese respeto hacia tu Ser interior, hacia tu Ángel solar, que está en ti desde siempre, no reconoces a tu guía porque lo buscas afuera.

En torno a la espiritualidad hay todo un mundo de ilusión, porque la espiritualidad no tiene que ver con el orden explícito, no se puede explicar en cursos ni en palabras, ya que tiene más que ver con silencios y pausas.

Así que tenemos esos dos mundos que integran uno: en el orden explícito yo me puedo explicar y explicar y explicar, aunque, generalmente, explicarse es justificarse y entrar en las mentiras para complacernos mutuamente, pero el alma no se complace con explicaciones, si no con la vida, con el corazón de la vida.
Nosotros podemos vivir explicándonos la vida o el mundo, pero lo más bello de la vida es que es inexplicable, explicamos la enfermedad o la muerte, pero lo más importante es el mundo implícito que hay ahí.

De ahí se derivan dos actitudes importantes en la vida, explicarse o implicarse. Si te implicas en la vida eres ciudadano del mundo, no hay separación. Cuando ves todos los procesos de la vida de un modo significativo, tienes opciones y aprendes lecciones, te implicas en la corriente de la vida y, con el mínimo esfuerzo, tienes el máximo rendimiento. Pero cuando estás afuera de la corriente dándote mil explicaciones de las cosas, estás empujando el río, te agotas, te ahogas. El río de la evolución no necesita tu esfuerzo, si no tu implicación, te vuelves corriente y no nadas contra ella, toda la evolución que tú ves afuera ocurre también en tu corazón, todo está en ti, todas las galaxias están en ti, lo explicado no te satisface, no es verdadero, solo cuando te implicas, te aplicas y alcanzas la plenitud sin ningún esfuerzo.

EJERCICIO PRÁCTICO:
Observa que tu práctica diaria también va evolucionando. Cada vez más buscas esa conexión con tu mundo implícito, con tu Ser, con tu alma, busca ese instante a través de la observación de tu cuerpo, de tu postura física y mental, observa el fluir de tu respiración, observa el movimiento del vientre, inspiro, espiro… realiza diez respiraciones, siendo consciente de la pausa que viene después de la espiración y de la retención después de inspirar, sé consciente de los cuatro tiempos y al espirar recúbrete de la cabeza a los pies con una ola de color naranja…
Deja ya que la respiración se efectue de forma habitual en ti y busca una alineación física, emocional, mental, YO ESTOY EN LA LUZ…. LA LUZ ESTÁ EN MI… YO SOY LA LUZ…. YO SOY LA LUZ DEL ALMA, LA LUZ DEL ALMA SOY YO.
Sé consciente de las sensaciones que surgen en ti, entrégate al instante presente, todo es ahora, cada respiración es una muerte y un renacimiento, cada instante todo se renueva, no puedes retener nada y sin embargo sientes plenitud. Ahí está tu gurú, en ese mundo implícito lleno de significado. 
Da las gracias y quédate en silencio unos minutos.

Trabajo grupal para los lunes  18 y 25 abril

Muchas gracias por tu atención.

domingo, 27 de marzo de 2016

ACTITUD Y APTITUD


Expresar libertad, expresar el libre albedrío, no es hacer lo que quiero, si no elegir ser como quiero dentro de mí, elegir mi actitud y dejar que se refleje en mis actos. Todos mis actos son hijos de mi actitud, cada uno de mis actos responde a una actitud.

Actitud es el orden implícito del acto, surge del corazón, por lo que si quieres realizar acciones correctas hacia el mundo, debes vigilar tus actitudes, cultivar tus actitudes.

En el mundo que vivimos se le ha dado excesiva importancia a las aptitudes, las aptitudes son habilidades externas que se aprenden y que alguien puede acreditar, quien sea que te califique y te de un crédito externo, diploma, título, etc, eso certifica tu aptitud, pero es apenas un potencial.

Sin embargo, siempre la actitud tiene un peso mayor que la aptitud, porque sin una actitud correcta, ninguna aptitud tiene sentido, incluso pudiera ser destructiva. Se pueden tener muchos créditos científicos y quizás destruir a la humanidad, utilizar esa inteligencia sin la ética adecuada por falta de la actitud interna, que surge del Ser. La verdadera actitud es siempre desde el corazón, se recubre de una sustancia emocional hacia el bien común. Las actitudes correctas son madre de una ética y armonía interior. Si por el contrario, nuestros actos son egocéntricos, no son desde la Verdad, surgen de una actitud de separación, de rechazo, no pueden salir del Ser; esas actitudes son desde el ego, desde una determinada creencia que consideramos verdadera o desde el miedo, no desde la paz, desde la plenitud del Ser.
Entonces vemos que las opciones surgen básicamente de mis actitudes, que a su vez pueden ser perfeccionadas por las aptitudes, pero lo importante es la actitud. Toda genuina opción es interna, proyectándose hacia el exterior.

La riqueza de tu actitud nace en el corazón, no en el mundo. Puedes optar por tantas actitudes como tú puedas generar, las posibilidades de tu visión del mundo son infinitas, después tú puedes perfeccionarte con las aptitudes externas que te pueda proporcionar el mundo. Con una buena actitud puedes conseguir ser apto en lo que decidas.
Así que tenemos nuestras actitudes como algo que nadie nos puede quitar jamás, eso nos hace libres; porque si hay algo que puedo perder o me pueden quitar, siempre será algo externo a mí. 
Y cuando yo elijo mi actitud frente a cualquier evento, entonces ya no opto, si no que adopto: yo adopto una postura frente a la vida, esa postura ya es hacia el exterior y se refleja en mi forma de ser y de actuar, ya es una actitud que se exterioriza, es una opción que no solo es un potencial, si no que se convierte en adopción, se manifiesta.
Elijo (interior) una actitud, opto por una postura, adopto esa actitud (tomo posesión), entonces me adapto (exterior), me adapto al fluir de la vida. La verdadera inteligencia emocional es adaptarse a la vida con armonía, desde el corazón, desde la alegría, desde la opción de la actitud escogida, ese es el aprendizaje del optimista. Todo es como es y lo vives sin miedos, tal como es. 

Ahí está el juego de palabras: optar, adoptar, adaptar, desde adentro hacia afuera. Todo se genera dentro de ti. Conócete, obsérvate y elige tu actitud en la vida desde lo más profundo de ti mismo, esa es la verdadera actitud que después puedes, si quieres, darle un barniz de aptitud.


EJERCICIO PRÁCTICO: 

Busca tu instante para conectar con tu Ser más profundo, con esa vibración ordenada y alineada en ti, ahí todo es paz, todo es alegría, todo es plenitud. 

Toma conciencia de tu postura, observa los mensajes del cuerpo, relájate y pon atención al ritmo respiratorio, haz respiraciones profundas, integrales, abdominales, observa el movimiento del diafragma. 

Inspira profundamente, dilata el vientre y da paso al aire ensanchando los hombros y la caja torácica. Sé consciente del cambio hacia la espiración, espira largamente, relaja los hombros y contrae el vientre, consciente del cambio hacia la inspiración, inspira de nuevo ampliamente, realiza unas diez respiraciones conscientemente… deja ya que la respiración se efectúe de forma habitual en ti, relájate y silencia tu mente. 

Visualiza tus acciones de un día en tu vida: ¿estás satisfecho de ellas? ¿Cambiarías algo? ¿Con qué actitud te relacionas contigo mismo? ¿Con los demás? Observa sin juzgar. 

Si deseas cambiar algo, el primer paso es aceptarte tal como eres, ese es el primer cambio, optas por ti mismo, te aceptas, adoptas una actitud flexible y te adaptas al fluir de la vida. 

Toma una inspiración profunda y al espirar aleja de ti sensaciones e imágenes, siente el fluir de una respiración tranquila y silénciate unos minutos… da las gracias y sal lentamente de esta práctica. 

Trabajo grupal de los lunes 4 y 11 de abril 


Por otra parte, os propongo un encuentro para un sábado tarde, de las 16:00h a las 19:00h en la Sala Polivalent en Seva. Si estás interesado en profundizar los temas que tratamos en este blog, en un coloquio abierto para formular inquietudes y dudas que puedan surgirnos, contacta con nosotros y confirmaríamos dicho evento. 

Muchas gracias por tu atención 

domingo, 6 de marzo de 2016

OPTIMISMO, OPTAR POR TI MISMO

 
¿Crees que tienes un buen carácter? No te confundas, no es lo que entendemos por ser buena persona. Alguien con un buen carácter es coherente, está en su centro, respeta su lugar y el de los demás, se valora a sí mismo y a los demás, respira serenidad, paz y equilibrio. 
 
Sería casi una obligación construir en nosotros un buen carácter. Con un buen carácter desprendes un aura atractiva y sanadora en ti y en tu alrededor, creas paz en ti y en tu entorno, respiras paz, la paz está en ti (como en la frase bíblica: "...mi paz os dejo, mi paz os doy..."), no hay condiciones. La paz está en todos nosotros, pero debemos sentirla y expandirla.

Un buen carácter es optimista, tiene capacidad de opción, puede expresar libertad. Optar es ver opciones y ser aprendiz. El pesimista es víctima, no ve opciones, cree no tenerlas. Y no creas que se nace de una forma u otra, es cierto que las circunstancias de vida aparentemente pueden influir, pero siempre puedes elegir concienciarte y vivir como víctima o como aprendiz.

Cuando naces a las opciones, ganas libertad. Dicen que solo hay dos "razas" de seres humanos: los optimistas y los pesimistas; nada de blancos, negros o amarillos... o expandes tu conciencia o la cierras.

Eres optimista cuando te reconoces, te amas tal cual eres y ves alternativas, opciones, expandes tu conciencia.
Optas por ti mismo y estableces esas alternativas desde tu interior. Tú tienes todas las alternativas que te propongas o decidas, tú eres el que decides la forma de vivir las situaciones. 
Es cierto que no puedes elegir el color del mundo en el que vives, los fenómenos naturales o las catástrofes, o el comportamiento humano, pero sí que puedes elegir cómo vivir todo eso. Si haces consciente la elección de tu actitud, harás consciente tu principal opción, tu libertad.
Si no crees que puedes elegir tu respuesta al mundo, porque el mundo elige por ti, eres pesimista (víctima). No hay excepciones, en cualquier situación puedes elegir tu actitud, puedes elegir no perder tu dignidad, tu merecimiento, aunque estés a punto de perder la vida. La dignidad es la capacidad interna de opción, eso es dignidad y se manifiesta desde tu Ser más profundo, puedes elegir incluso en el momento más crudo de tu realidad.

Ver la botella medio llena no es ser optimista, al igual que verla medio vacía no es muestra de pesimismo. Los optimistas ven siempre la botella llena, tienen ante sí infinitas alternativas de opción y en todas hay oportunidad de crecimiento y de evolución. El optimista está en el Ser, se posee a sí mismo (poseer), ser en sí mismo desde su centro. Ahí hay infinita abundancia en todos los sentidos.
Los pesimistas acostumbran a ver siempre la botella vacía. Son víctimas de las circunstancias, no ven opciones ni creen en ellas. Creen que les faltan cosas, necesitan tener. Ahí siempre se expresa la carencia, aunque tenga millones.

Poseer y tener son cosas diferentes. Poseer es hacia adentro, hacia el Ser, eso es lo único que poseemos, nuestra verdadera riqueza. Tener es hacia afuera y comporta miedo a perder, esperas tener para ser en el exterior, en la superficie, en la periferia.

Tú puedes elegir expandir tu conciencia o contraerla, naturalmente es un trabajo interior y continuo de autoconocimiento, pero también aquí tienes que optar y decidir expandirte o contraerte. Si expandes tu conciencia ves alternativas, ves opciones, te decides por el optimismo. Cuando das un paso en esa dirección, la vida te muestra el reflejo de tu optimismo en tu realidad cotidiana.

Sin embargo, debes saber que si decides ser optimista, debes conquistar tu optimismo día a día, cada día debes optar por ti mismo, el optimismo de ayer, no te sirve hoy, ya que creyendo que el logro ya es tuyo, más dura será la caída. La extrema exaltación de un día, te lleva a la depresión del otro. No es esa la propuesta, la propuesta es dejar de estar a expensas de los eventos externos, o del clima, de las noticias que oyes, o de que te saluden o no, eso es depender del exterior. El mundo es cambiante, pero tú puedes escoger un núcleo de paz dentro de ti, trabajar tu estabilidad, centrarte, observar tu carácter y potenciar tu seguridad interna, ser como eres, exactamente igual a ti mismo, optar por ti mismo y escuchar la voz del alma YO SOY YO.

EJERCICIO PRÁCTICO:
Si todavía te cuesta centrarte, pon un mínimo de voluntad durante unos días y establece en tu vida una rutina, márcate un horario, busca un lugar agradable donde puedas estar en ti.
Necesitas tener primero una rutina y después se hará un hábito imprescindible estar en ti, respirar, sentir, conectar con tu yo más profundo y escuchar, escuchar y sentir.
Observa tu respiración, observa la postura elegida y siente tu centro, tu Ser.
Haz unos momentos de respiraciones controladas (inspiración 6, retención 3, exhalación 9, pausa 3), respira…
Visualiza tu vida y observa ¿cómo crees que reaccionas a los eventos? ¿ves alternativas, opciones? ¿sientes agradecimiento y alegría por la vida? ¿cómo crees que es tu carácter? Observa sin juicios.
Ahora toma una inspiración profunda y, al exhalar, aleja de ti las sensaciones o imágenes que hayan podido quedar. Respira dejando ir y quédate en silencio unos minutos.
Cuando quieras sal de esta práctica muy lentamente con la firme decisión de aceptarte, de amarte de ser quien eres, de optar por ti mismo.

Gracias por tu atención.

Trabajo grupal para los lunes 14 y 21 de marzo
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