lunes, 28 de diciembre de 2015

FELIZ Y ARMÓNICO 2016!


Algunos de vosotros me habéis pedido algunas de las frases que practicamos en meditación, así que hemos grabado un podcast, con versión en castellano y otra en catalán, deseando que os ayude y podáis practicar siempre que queráis. 
Naturalmente, también  podéis decir vuestra propia frase, esto solo es una simple guía para saber como construirla.

Os dejo un ejercicio práctico de meditación guiada y de relajación para conseguir una correcta alineación y ordenación de los aspectos físico, mental y emocional del ser humano.
Con el grupo de los lunes nos volvemos a encontrar en el mismo lugar y a la hora habitual, el próximo lunes 29 de febrero de 2016.


Gracias por vuestra atención y buen año!




domingo, 13 de diciembre de 2015

PAZ ESENIA


Los esenios, en sus enseñanzas, consideraban que el hombre tenía tres aspectos: un cuerpo pensante, un cuerpo sintiente y un cuerpo actuante.
Lo más elevado del cuerpo pensante es la Sabiduría, del cuerpo sintiente lo es el Amor; y esas dos energías se manifiestan en el movimiento y la acción del cuerpo actuante. 
Aprendían a aplicar esa Ley de plena armonía y coherencia en cada uno de los siete aspectos de la vida: físico, emocional, mental, social, cultural, en sus relaciones con la Tierra y la naturaleza, y en sus relaciones con la totalidad el cosmos.

Las funciones del cuerpo físico eran actuar y moverse. Este concepto de la cultura esenia era más profundo que el de las demás culturas antiguas: los griegos asociaban el cuerpo con la belleza; los romanos lo asociaban a la fuerza; y para los cristianos el pecado estaba asociado al cuerpo.
Los esenios sabían que en el cuerpo humano, tras miles de años de evolución,  estaban manifestadas todas las leyes de la vida y del cosmos; ya que el hombre desempeñaba tres papeles: el de su evolución individual, el de la relación con el planeta en el que vive  y como una unidad del cosmos.
El hombre debía hacer un uso equilibrado de sus energías terrenales y espirituales, ya que no está solo en el Universo, sino que es uno más entre otros seres existentes, tanto en la Tierra como en otros planetas.
Sabían que el cuerpo actuante tiene relación con los demás cuerpos actuantes del Universo, por eso consideraban de suma importancia cuidarse de la salud del cuerpo actuante en todos los aspectos: tanto para el mismo individuo, como para todos los cuerpos de la Tierra y de otros planetas.
Aprendían la forma de alimentarse, la forma de respirar, el beneficio del contacto con la Tierra y la naturaleza, la exposición cuidadosa al sol una vez al día y en los momentos y tiempo adecuados, la hidroterapia, la helioterapia, aprendían a adaptar el cuerpo a los diferentes cambios de las fuerzas de la naturaleza en la que vivía y se movía.  Aprendían a diferenciar las distintas plantas y los nutrientes que necesitaban en cada momento en su alimentación y sanación. Aprendían que la enfermedad es una desviación de la Ley y sabían cómo volver a equilibrar su cuerpo, aunque generalmente gozaban de una extraordinaria salud y vitalidad. Sabían del poder que el pensamiento tiene sobre el cuerpo actuante, del beneficio de la moderación en todo y de la práctica del ayuno para incrementar la paz terrenal y espiritual en el cuerpo actuante, así participaban de su propia evolución, de la evolución del planeta y de la del cosmos, permitiendo que el individuo se convirtiera en cocreador con la Ley y con Dios.
Esta era la primera paz, la paz con el cuerpo.

Seguía la paz con la mente en los siete aspectos de su vida.
Los esenios sabían que la fuerza del pensamiento era mucho más poderosa que el sentimiento o la acción, pues es la que instiga a ambos. A la totalidad de los pensamientos del individuo le llamaban su cuerpo pensante. La totalidad de los cuerpos pensantes de la Tierra, formaban el cuerpo pensante de la Tierra. La totalidad de los cuerpos pensantes del Universo, formaban el Océano Cósmico de pensamientos.
Al igual que el cuerpo actuante, el cuerpo pensante también tiene tres funciones, una individual, otra planetaria y otra cósmica. Su función individual es utilizar el poder del pensamiento para dirigir y guiar las corrientes de sentimientos del cuerpo sintiente del individuo y las acciones de su cuerpo actuante, ya que el cuerpo pensante penetra esos cuerpos. Su función planetaria es contribuir con pensamientos nobles y elevados al cuerpo pensante planetario.
Los pensamientos de un individuo forman un campo alrededor suyo, similar al campo magnético de un imán. En este campo de fuerza, los pensamientos del individuo están continuamente surgiendo y siendo proyectados; al mismo tiempo recibe corrientes de pensamientos del campo planetario del que forma parte. De este modo un individuo piensa, siente y actúa en la atmósfera de pensamientos que lo rodea, a la cual él mismo está continuamente contribuyendo, siendo responsable de lo que aporta a ella.  
La función cósmica no se llega a cumplir fácilmente, ya que la atmósfera planetaria pensante contiene solo una parte infinitesimal de pensamientos lo suficientemente elevados como para desprenderse de las fuerzas planetarias que los atraen hacia sus respectivos planetas. Solo las corrientes de pensamiento elevadas, que han logrado vencer las fuerzas gravitatorias, se pueden unir al Océano Cósmico de pensamientos; ya que este Océano Cósmico representa la perfección de la Ley. La Omnipotencia y Omnipresencia de la Ley ha existido y existirá siempre, y es mucho más antigua que cualquiera de los planetas que existen y que todos los sistemas solares galácticos y ultra-galácticos. La función cósmica del cuerpo pensante individual es crear pensamientos de una vibración tan elevada que puedan unirse a ese Océano Cósmico de pensamientos.

Los esenios consideraban que el cuerpo pensante es el mayor regalo que el hombre ha recibido de su Creador, pues él le confiere la capacidad de ser consciente de la Ley, de entenderla y comprenderla en su omnipotencia, de percibir sus manifestaciones en cada célula y en todo lo que le rodea. Afín a la Ley, el hombre puede realizar cualquier cosa y así poder convertirse en cocreador junto con Dios, comprendiendo que esto es lo más elevado que existe.
Por tanto, gracias a la poderosa fuerza del pensamiento, el hombre posee la libertad y capacidad de realizar cualquier cosa que desee realmente, cualquier aspiración acorde con la Ley: si el pensamiento del hombre está en armonía puede remediar cualquier desarmonía que haya podido crear en el pasado, puede recrear su cuerpo pensante, sintiente y actuante, puede curar todas las enfermedades de su cuerpo físico y crear una plena armonía en su entorno y en su mundo. Pero si las corrientes de pensamientos de su cuerpo pensante no están de acuerdo con la Ley, no habrá nada que pueda crear esa armonía en el mundo del hombre.

Solo una pequeña parte la humanidad hace uso de las capacidades de su cuerpo pensante. La gran mayoría usa su cuerpo pensante de forma irresponsable, inconsciente de que sus pensamientos pueden destruir o construir. A través de sus mentes pasan un continuo de ideas sin ninguna dirección, sin embargo, esos pensamientos a la deriva pueden crear poderosas fuerzas que pasan por sus cuerpos sintiente y actuante, eso emite radiaciones armónicas o desarmónicas según sea la vibración del pensamiento emitido. Si el hombre no es consciente de la Ley, se sentirá inducido por corrientes inarmónicas que lo desviarán de su centro. Esas corrientes son las que crean todas las imperfecciones, limitaciones y negaciones en el mundo, limitaciones en sí mismo, en su entorno, en la sociedad y en el planeta, esas fuerzas reaccionan con los propios cuerpos del hombre, creando toda clase de carencias. Cada vez que el hombre crea, acepta, o da paso a un pensamiento inferior, está reforzando esa fuerza inferior, según el impulso del pensamiento se encadena un sinfín de fuerzas carentes de armonía, que repercuten en sus cuerpos, creando enfermedades físicas, emocionales y mentales, expandiéndose esa desarmonía por todo el entorno afín a esa vibración, individuos inconscientes de la Ley y que no saben cómo protegerse de esa desarmonía de pensamientos creados por otros, pero atraídos por ellos.
De este modo, cada individuo en desarmonía con la Ley inicia un desviamiento en cadena de forma inconsciente, pero que se extiende por todo el planeta y mundos planetarios, causando cada vez más imperfecciones, limitaciones y negaciones.

Los grandes maestros esenios enseñaron cómo prevenir esas oleadas  de conflicto en su origen, antes de que el pensamiento inarmónico se origine. Enseñaron el modo de pensar correcto, el modo de no desviarse de la Ley: seguir la Ley es cuidar tus cuerpos actuante, sintiente y pensante, y nunca recibir ni aceptar en la conciencia ningún pensamiento que no sea perfecto. Enseñaron que el hombre es libre, si así lo desea, de trabajar con la Ley, creando en su mundo y en el mundo que lo rodea más y mejores condiciones de vida.
Sin embargo, el hombre aunque trata constantemente de mejorar esas condiciones, lo hace ignorando la Ley; busca paz y armonía, pero lo hace a través de los medios externos, de las demostraciones de la ciencia, de la técnica y de los sistemas económicos... sin saber que la desarmonía que él ha puesto en marcha no se armonizará por medios materiales, sino solo cuando ponga en marcha la Ley de la Paz y de la Armonía dentro de sí mismo y en todos los aspectos de su vida.

Tema para debatir y trabajar en grupo el lunes 21 de diciembre.

Hoy no encontráis ningún ejercicio práctico como es lo habitual, sin embargo, si os interesa el tema, la lectura y reflexión sobre la Ley de Paz y Armonía ya es por sí mismo un trabajo que puede ser adecuado en estas fechas de excesivo consumismo disfrazado de emociones con lucecitas y campanitas navideñas.

De todas formas os deseo sinceramente que la Ley de la Paz y la Armonía impregne de sabiduría vuestras mentes y de amor vuestros corazones generando un 2016 de PAZ Y AMOR

Gracias a todos.

domingo, 22 de noviembre de 2015

PAZ


¿En qué frecuencia vibramos? La dolorosa actualidad de los atentados de estos días (aunque en todo el planeta, la humanidad está en guerra consigo misma) nos hace pensar: ¿qué hay dentro de nosotros, para que eso se muestre afuera?
Estamos en una nueva Era, una gran energía entrante nos conduce al cambio, la Era del Plasma, la era de la Luz, del Amor,...pero, siendo que la entrada en ella es de forma individual, tú decides: o seguir anclado en la anterior, o el cambio hacia la Luz.
El viejo camino se derrumba (ya anunciado en profecías milenarias), los cuatro jinetes del apocalipsis (la política, la economía, la religión, la ciencia) creyendo que nos protegen, nos tienen amarrados. Pero gran parte de la humanidad prefiere seguir ahí, las luchas por el territorio, por el poder, por la economía, por la religión, por el control de la ciencia, de la tecnología y de la energía, etc. Entonces, no es extraño que veamos esos lamentables sucesos.
Una importantísima ley universal es la de reciprocidad: todo se corresponde con todo, por lo que, viendo lo de afuera, puedo saber lo que hay dentro.
¿Cómo pensamos, cómo sentimos, cómo hablamos, qué hacemos? ¿Hay coherencia en nosotros? Visto lo visto, es evidente que no, pues si en nosotros rige la incoherencia, no podemos pretender que veamos coherencia en el mundo.

Después de estos actos, la gente se conmueve a favor de las consideradas “únicas víctimas”, sin comprender que no hay una sola clase de víctimas, sino dos: los agredidos y los agresores. Aceptemos pues nuestra parte de responsabilidad en todo esto. Los guiones los escribimos todos y unos cuantos los interpretan. Todos somos agredidos y agresores.
Si hacemos la analogía con nuestro cuerpo, podemos observar el planeta como un cuerpo físico con una (o varias) terrible enfermedad. Vamos a analizar qué podemos hacer: desde tomar la solución más drástica y agresiva (que sería amputar órganos, con lo cual mermarían nuestras capacidades); o envenenar nuestro organismo con alguna sustancia química para eliminar las células enfermas (con lo que también eliminaríamos las sanas); o decidir entrar en la nueva era y hacer un cambio radical en nosotros mismos, (“alcalinizar” nuestra propia frecuencia vibratoria, para no seguir ofreciendo un caldo de cultivo apto para el desarrollo de la enfermedad) y en este caso todo lo tóxico o se transforma, o se disuelve por sí solo, ya que no puede sobrevivir en un campo de frecuencia no afín a ello.
Sin duda, personalmente, me decidiría por la tercera opción: el cambio mental, emocional y físico. Podríamos valernos de esta nueva energía entrante y crear nuevos paradigmas de alta frecuencia, donde todo lo que vibrara por debajo no tuviera razón de ser. 

El Planeta está adquiriendo un nuevo nivel y los seres humanos estamos llamados a él. Vemos cómo multitudes se conmueven a partir de las tragedias, ¿Por qué no nos conmovemos antes? ¿Por qué no nos interesamos por sentirnos, por escucharnos, por nuestro compartir?
Conmoverse es "moverse con"; creamos con el sonido (la palabra), pero la palabra apasionada; desde el corazón, no desde la idea.
Deseas la paz, pero la reclamas desde la idea; la gritas desde el resentimiento o desde el dolor y el juicio, tomando partido, buscando culpables. Eso es lo que tenemos: las guerras.

¿Por qué no se manifiesta la Paz que deseamos? Porque quiero la paz afuera y dentro de mí no quiero mirar, no sea que descubra mi propio conflicto. La historia se repite desde que el mundo es mundo.
Sin embargo, ahora tenemos la gran oportunidad, lo sutil se concreta y rápidamente se plasma en hechos, todo se activa, pero se activa para bien o para ausencia de bien, tu decretas. El tiempo se ha cumplido, surge una nueva tierra.
Primero decide no luchar en contra de nada, y no solo un día al año (el día de la lucha en contra de… x) si no a cada instante, en cada instante de tu vida opta por ir a favor de….x. No en contra de la enfermedad, o de la guerra, o etc., si no a favor de la salud, o de la paz, o etc. Ese sería el primer paso. 
Y el segundo: alinearte, ser coherente contigo mismo y desde tu Ser interior; descubrir esa Paz que es inherente en ti, es tu estado natural, siempre ha estado, pero oculta por el ego.
Y tercero y último, cuando sientas en ti esa Paz, cuando sientas que esa Paz en ti te conmueve, entonces expande esa Paz a todo tu Ser, a todo tu entorno, a todas las circunstancias de tu vida, y expande la Paz al mundo.
Necesitamos dar pasos en otra dirección de la habitual hasta ahora, (metanoia, como alguna vez hemos dicho. Ahora no vale, el –cuando pueda, o... de vez en cuando, o... si tengo tiempo, o... no puedo dejar lo de siempre -, no. La vida marca una etapa y es ahora.
Observa tu vida, tu pensar, tus palabras, tus emociones y tus actos.
La Paz del mundo depende de todos, también de ti.

EJERCICIO PRÁCTICO:
Decide dar un paso en otra dirección, pero no desde el intelecto, si no desde la emoción, desde tu sentir, desde tu Ser.
Toma una postura de recogimiento, una postura física, emocional y mental.
Comienza haciendo respiraciones profundas, siente y observa tu respiración, hazla consciente (inspiración 6, retención 3, espiración 9, pausa 3).
Deja fluir tu respiración habitual y siente tu cuerpo relajado, tranquilo, las emociones en paz y tu mente calmada.
Cuando te sientas alineado y en coherencia, lleva tu atención al plexo solar y observa la paz que surge en ti, está atento, observa, siente la paz en ti.
Cuando el ego se hace a un lado, emerge la Presencia, emerge la sensación de paz interior, no dialogues con tu mente, sigue atento a tu sensación de paz.
Si no lo consigues, sigue intentando, ya que el único camino para conseguir paz externa, es generar y expandir tu propia paz interna.
Mediante la respiración impregnas de sensación de paz todo tu ser, tu entorno, tu vida, tu mundo, el mundo.
Después, silénciate unos momentos hasta que des por terminada la práctica.
Sigue cada día con tu práctica interior, todo empieza por uno mismo.

Muchas gracias por tu atención.

Trabajo grupal para los lunes 30 de noviembre y 14 de diciembre.

sábado, 7 de noviembre de 2015

EL PUNTO DE ENFOQUE


Amar es atender, prestar atención, aprender a mirar con ojos amorosos. Si miramos desde nuestro centro, surge la confianza, elemento básico en las relaciones. Con ella construimos nuestros propios límites: damos atención y escuchamos. Esto es así en toda relación, pero ahora vamos a darle un enfoque  más paterno-filial.

Si estamos centrados y somos coherentes es más fácil la aceptación:...acepto tu territorio, acepto tu desorden, acepto tu oscuridad... Acepto que eso es tuyo, tú lo asumes, es tu mundo, tu cuestión a reparar o  aprender, es tu carga, y por eso, desde mi centro y por respeto a ti, no lo cargo yo porque yo no puedo vivir la vida por ti... Te amo, pero no quiero ni debo soportar tu lastre, porque si no, como padre o como madre, voy a estar condenado a soportar al hijo. 
En verdad, el padre o madre deben liberar. Soportar es todo lo contrario a la libertad. A veces nos relacionamos y nos soportamos, y a ese soportarse le llamamos confianza, cuando no tiene nada que ver con ésta. Confianza no es soportarte, ya que cuando te soporto, te sufro y si te sufro parto de la negación de tu identidad, niego tu Ser, niego tu propio espacio, y además, pierdo el mío.
Desde mi centro reconozco tu individualidad, reconozco tu territorio, reconozco que has elegido en la vida métodos para crecer, que, aunque para mi pueden ser dolorosos, no permitiré que me hagan sufrir; no me adueño de tus métodos, ni voy a construir otros para ti, porque sé que nadie más que tú los puede crear y experimentar.

De tal manera que ahí tenemos la primera lección de las relaciones humanas: si yo invado tu territorio, hago que pierdas seguridad y entonces no hay soporte para la relación. Un terreno seguro para una relación está hecho de confianza y de prudencia, donde cada uno tiene sus límites propios,  y aunque a veces  se intercambien, cada uno tiene su espacio y vuelve a su centro; esas serían unas relaciones sanas, sin perder ni invadir terreno.

Si yo soy un roble, no puedo pretender que mi hijo crezca a mis pies, ya que será un roble raquítico. Eso significa que dos robles no pueden crecer juntos. Debemos ver a nuestros hijos desde la distancia adecuada, hay una distancia óptima para que los dos se puedan reconocer: si estás muy cerca, lo estás viendo de una forma miope;  si estás lejos, de una forma hipermétrope. De cualquiera de las dos formas lo ves distorsionado. Es necesario que cada uno tenga su espacio para poder enfocar bien, buscar el punto de enfoque: el problema no es mi hijo, sino cómo lo veo. Pero.. ¿lo puedo mirar de otra manera? Sí, a eso se le llama libertad. Puedes adoptar otra posición al respecto, otra óptica. cambiar
el ángulo de visión: si te veo solo oscuro, te veo desde mi propia cara oscura; tú eres tú tal como eres, y si yo solo te miro a través del lunar que tienes, lo veo todo oscuro; pero tú no eres un lunar, tú eres tú.
Eres tú con tu multidiversidad, con todos tus ángulos y facetas. 
Si yo estuviera en mi centro, te vería con toda tu riqueza en la dimensión de tu ser; te querría hicieras lo que hicieras; sentiría en mí todo el amor que tus palabras no expresan; reconocería esa luz en tu mirada, aunque tu voz fuera airada. Todo esto lo podríamos reconocer si cambiáramos nuestro punto de vista. Si nos quedamos en la visión dogmática, puntual  y fundamentalista, solo somos jueces, todo es juicio y culpa.

Pero desde la visión de un orden mucho más sutil e implícito, reconocemos que el alma es lo que emerge en nuestro cuerpo. Entonces, yo siempre te acepto: acepto que cada quien está donde debe estar, en la parte del camino por donde está pasando, que yo no puedo sortear los obstáculos de tu camino, porque tropezaría contigo, tú debes hacer tu propio recorrido, las cosas están bien como están, no pueden estar mejor. Pero cuando las aceptamos, comienzan a cambiar, todo evoluciona: quien va un día hacia abajo, el otro día empieza a ascender; si te caes, escucha la voz del alma, alentándote a levantar, sino el ego es tu dueño.

Comprendemos entonces que todo empieza por nosotros mismos, cambiando nuestro enfoque. El trabajo siempre es desde nuestro interior, desde nuestro propio reconocimiento como seres esenciales multidiversos que somos.

EJERCICIO PRÁCTICO:
Vamos a interiorizar, a conectar con esa dimensión de elevada vibración que siempre está disponible en nosotros, nos guía, nos nutre, nos impregna, nos sana.
Observa tu cuerpo en la postura determinada y relájate, no tengas prisa, quédate en ti mismo, respira conscientemente. Observa el aire que recorre tu cuerpo de los pies a la cabeza, déjate ir con cada espiración (inspiración 6, retención 3, espiración 9, pausa 3).
Deja que la respiración se haga de forma habitual en ti y quédate en silencio.

Ahora, visualízate en tu relación con tu hijo. Observa tu forma de tratarlo y la respuesta de él. ¿Crees que puedes cambiar algo? Mírate a ti mismo reaccionando de forma distinta, observa el cambio en él. Practica estos cambios mentales y adquirirás un nuevo enfoque.
Toma una inspiración profunda y ahora observa qué es lo que piensas de tu hijo, ¿Qué creencias hay en ti, para que creas que lo que hace no es adecuado?.
Céntrate en ti, cambia el enfoque. Busca la distancia adecuada para ver a tu hijo, piénsalo y visualízalo capaz, fuerte, con infinitas posibilidades en el camino elegido por él, aunque para ti no sea el idóneo. LA LUZ DEL ALMA LO GUÍA, igual que te guía a ti.
Vuelve a tu centro, respira calmadamente y silénciate.

Muchas gracias por tu atención
Trabajo grupal para los lunes 16 y 23 de noviembre
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