domingo, 30 de noviembre de 2014

LA RICA HERENCIA

Ya hemos hablamos muchas veces de la aceptación plena de nosotros mismos y de nuestro origen, pero me gustaría matizar algo más.
Amarnos incondicionalmente implica que aceptemos al padre y a la madre de los que nacimos. Si no integro ese amor en mí, no me amo en todo lo que soy. Teóricamente ya lo sabemos, pero hay más ya que muchos aspectos de mi vida dependerán de cómo sea o haya sido la relación con mis padres.
En primer lugar, debemos agradecimiento al padre por la vida que nos dio; sin ningún juicio, sin ninguna amargura, sin ninguna queja. Así nos reconciliamos con la autoridad y restauramos esa autoridad en nuestro interior; ya no vamos en contra de lo que para nosotros podría suponer autoritarismo. En esa vida que recibimos del padre integramos, hombres y mujeres, el arquetipo masculino , cada cual en su medida.
También integramos al Uno, al Padre Origen, al Espíritu, a toda la Energía masculina Original en nosotros, en alineación con el hijo (la conciencia que vive en nosotros).
Al aceptar e integrar al padre físico, si eres hombre aprendes a ser padre, pero, igual en hombres o mujeres, esa vibración es necesaria para poder ejercer coherente y armónicamente todo lo que simboliza ese arquetipo masculino: dirigir, ordenar, etc. en su justa medida. Si te cuesta ejercer o aceptar la autoridad, repasa la relación con tu padre.

Después, desde el corazón, creamos un cauce de amor hacia la madre: el eterno femenino que está en nosotros; agradecemos a nuestra madre física la recepción y la gestación de esa semilla paterna, la vida que nos dio al darnos a luz, la madre que nos amamantó y nos dio su amor y su dolor. No hay juicios ni resentimientos, restauramos (seas hombre o mujer) el cauce de la generosidad, de la nutrición, de la intuición, honramos a la madre y a todo lo que simboliza ese arquetipo, honramos a la madre Tierra y todo lo que nos da, su fertilidad, su fecundidad y le damos ese abrazo interior de agradecimiento por la vida y los cuidados recibidos. Integramos la madre con el hijo; también esa unión nos permite vivir cualquier experiencia del arquetipo femenino en equilibrio y con plena conciencia: saber ser madre, saber cuidar, saber nutrir, etc. Repasa en ti ese arquetipo y la relación con tu madre.

Restablecemos la unión de padre/madre/hijo en nosotros, respetando y honrando el papel de cada uno en cada instante en nosotros, yin y yang en complementariedad y no en oposición.
Ahora padre y madre están eternamente unidos en nosotros y somos en conciencia (el hijo), testigos de esa unión. Las tres energías reunidas en nuestro corazón se iluminan, se purifican, se ha realizado la síntesis. Desde tu corazón te has consagrado a la vida y multiplicas la semilla, en agradecimiento a la vida que recibiste.

Tuviste el padre y la madre que necesitabas. Cada tierra fertiliza determinadas semillas, hay flores que solo brotan en tierras ácidas. Tu tierra no es ni mejor ni peor, tu tierra es única, tiene sus propiedades y admite determinadas semillas. De esa tierra y esa semilla naces tú y eres único, eres la flor que brota con el aroma que la humanidad necesita, necesita tu forma, tu color, tu perfume y no otro, aquí y ahora y mientras vivas.

No importa los juicios que pudieras haber establecido en relación a tu origen, no importa el cómo o el por qué de tu concepción, no importan las apariencias del mundo, no importa tu percepción ni tu creencia de cómo debieron de ser las cosas, lo único que da valor y sentido a tu vida es que des tu nota única bien afinada, que te ames y te aceptes tal como eres y no de otro modo y eso implica honrar la semilla y la tierra de la que brotaste.

Nuestros padres no son solo nuestros padres; nuestros padres son un río de conciencia que pasó a nosotros a través de todas las generaciones, esa es nuestra rica herencia, pero mientras la neguemos seremos miserables. 
No niegues nada, no rechaces nada, donde fue que naciste y de quién, fue lo más adecuado y justo para ti y para el mundo. Reconcíliate con tus padres , aunque hayan muerto, porque siguen existiendo en ti; así se concilian en ti los pares de opuestos y tu vida tiene sentido y adquiere valor.

EJERCICIO PRÁCTICO:
En estos días previos al solsticio, este tema se te revela como inicio de un nuevo renacer. Decide realizar esa unión de padre-madre-hijo y deshazte de viejas y rígidas creencias. Decide liberarte y liberar.
Toma conciencia de tu respiración, de tu calma interior (6 – 3 – 9 – 3).
Ahora visualiza a tu padre biológico ante ti, agradece la vida que te dio, los cuidados, agradece lo que compartió contigo, porque sea lo que sea ha sido la base de tu evolución, integra ese aspecto masculino y todo lo que para ti representa, déjalo en tu corazón.
Visualiza a tu madre, agradécele la vida que te dio, su amor y su dolor, los cuidados que te dio y lo que compartió contigo, sea lo que sea te ayuda a crecer, integra ese aspecto femenino en ti y lo que representa ese arquetipo, déjala en tu corazón.
Toma una inspiración profunda y siente esa síntesis en tu corazón, en tu conciencia padre-madre-hijo.
Todo ha sido y es adecuado y justo. Silencio.


Trabajo grupal de los lunes 15 y 22 de diciembre.

Muchas gracias por tu confianza.

domingo, 16 de noviembre de 2014

LAS NECESIDADES

Profundizar algo más en los escritos anteriores nos lleva a hablar de las necesidades básicas del ser humano.
El principio de nuestra humanidad es como el crecimiento de un niño: lo primero que tenemos, lo primero que vemos, lo primero que sentimos, es nuestro cuerpo físico, y nos damos cuenta de que tiene unas necesidades. En ese momento esa es nuestra razón de ser; el Plan evolutivo requiere que nos identifiquemos plenamente con el mundo y con nuestro cuerpo físico, es lo primero que debemos conocer a fondo, nuestro terreno base.
Todo es un Plan Perfecto que nos provee de unas necesidades, que, para satisfacerlas, nos mantiene en actividad y relación constante, recibiendo y dando información, evolucionando.
Las necesidades son diversas, pero las resumiremos en tres niveles;
1r nivel: necesidades básicas, vitales e inevitables (comer, dormir, defenderse y aparearse ).
Parece sencillo, pero cualquiera de esas necesidades puede suponer algo complicado. Por ejemplo: comer parece sencillo, -voy y como-, pero tendrás que buscar o comprar alimento, disponer de dinero, ganarlo, etc. Esto se convierte en una red de actividad, de intensa comunicación en la vida. Para satisfacer cualquiera de esas necesidades básicas harás cantidad de cosas en las que intercambiarás información continuamente.

Las necesidades se llaman necesidades porque nunca se satisfacen. El no estar saciado nunca es inherente al estado anímico del ser humano, pero cuando el individuo cree que estas necesidades las tiene garantizadas, que no satisfechas, puede que trascienda la necesidad y le preste menos atención, ya no le preocupa, confía en que las puede cubrir y entonces  surgen otras necesidades.
2º nivel: necesidades psicológicas, también inevitables como necesidades (la autoafirmación, sentirse reconocido, prestigio social, -a veces más importante que comer-... esto puede ser distinto en cada uno: cultura, dinero etc.) y para todo esto también se desarrolla una relación y actividad constante, te movilizas participando y experimentando a fondo en la vida.

3r nivel: otro tipo de necesidades mucho más sutiles y que el individuo percibe cuando las anteriores están cubiertas (las meta-necesidades, la necesidad de Unidad con lo Divino o Ser Esencial, el cual es potencial en el ser humano...)

Cuando has experimentado y te has identificado a fondo con el mundo material, llega un momento en el que para el ser humano dejan de tener importancia los dos primeros conceptos y lo importante es el acercamiento a su propio potencial divino. En ese punto, la experiencia mística es el objetivo principal, la conexión con el alma.
Sin embargo, creemos que desde la vivencia de las necesidades básicas y psicológicas, no estamos en el camino de unión con Dios, y no es así, pero si lo aceptamos como verdad, así será para nosotros. Ahí están las renuncias de los místicos, el rechazo al mundo y a su propio cuerpo que le sigue demandando sus necesidades.
Muchas veces el individuo bloqueará la atención a sus necesidades básicas y psicológicas, porque creerá que lo alejan de Dios. Entonces estará en conflicto consigo mismo, porque no puede evitar vivir en el mundo, y vivir en el mundo significa atender sus necesidades continuamente. Este conflicto genera patologías de toda índole, físicas y psicológicas.

Más allá de lo que podamos creer, todas las experiencias de la vida nos encaminan en una dirección: experimentar, aprender, crecer, integrar, volver al Origen con toda consciencia.
Sin rechazar nada, acepta y ama tu cuerpo físico. Eso te da seguridad para expresar y canalizar tus emociones, tu mente se abre, sales del apego y de la ignorancia, y estableces esa alineación del físico-emocional-mental, para así elevar tu conciencia hacia el mental superior. Como un árbol sano,  necesitas ser consciente de tus raíces, que nutren la savia que va por tu tronco y da paso a las esplendorosas ramas, todos los niveles son importantes y todas las experiencias de vida, nos llevan al camino de identificación con el Todo. Hagas lo que hagas caminas hacia Dios. Cuando comprendes esto, descubres lo que Eres.

EJERCICIO PRÁCTICO:
Sigue tu práctica meditativa, la observación sin juicios de tu cuerpo, de tu respiración, de tu vida cotidiana. 
Estás donde debes estar y haces lo que debes hacer.
Desde este punto respira conscientemente: inspiración 6, retención 3, exhalación 9, pausa 3.
Tranquiliza tu cuerpo y tu mente, entra en tu calma interior.
Lentamente la respiración se efectúa como es habitual en ti.
Agradece tu forma, agradece tu vida, agradece tu espacio, siente que tu lugar es el que es y eso te da seguridad.
Con esa seguridad, observa cómo tus emociones se expresan serenamente, se canalizan sin desbordarse, en cualquier situación que vivas.
Todo sigue el Plan Evolutivo, sabes que todo tiene un sentido, sales del apego y de la ignorancia, sabes lo que Eres y das las gracias.
Silencio.

Trabajo grupal para los lunes 24 de noviembre y 1 de diciembre.

Muchas gracias por tu atención.

sábado, 1 de noviembre de 2014

CUALIDAD TRAS LA APARIENCIA

Es importante experimentar y tomar conciencia de cada paso que damos e integrarlo en nosotros. Todos ellos se desarrollan dentro de de la Unidad y son igual de importantes. Por eso debemos saber que aunque logremos un alto nivel de conciencia, nuestro cuerpo físico tendrá, mientras vivamos en esta dimensión, unas necesidades que debemos satisfacer en equilibrio con nuestras emociones y pensamientos.
Reconocernos y aceptarnos físicamente, y canalizar y expresar nuestras emociones de forma coherente, son los primeros pasos. Amarnos tal como somos.
La carroza (físico) está a punto, bien alineada y enganchada al caballo (emocional), nos queda colocar al cochero en su sitio y que guíe el carruaje por el sendero más adecuado. Eso es alineación física-emocional-mental, estás en coherencia en los tres aspectos básicos y puedes sintonizar con lo más profundo dentro de ti, con la fase más elevada de la mente abstracta donde reside el alma, el maestro interior, el ángel de la guarda o ángel solar, en este punto el aprendizaje es ver la cualidad tras la apariencia.

Este aprendizaje requiere dos condiciones:

1- Desapego. 
Mientras hay apego, la mente mira al mundo inferior y se queda apegada a los deseos, al cuerpo, al placer, al poder, a los sentidos, y eso desciende automáticamente el nivel de los pensamientos al mundo de lo concreto. Nuestros pensamientos se dirigen al materialismo, al consumismo y se confunden con nuestro campo de conciencia inferior.

2- Claridad.
La ignorancia quizás es nuestro mayor obstáculo. Mientras seamos ignorantes de nuestra condición, no podemos acceder a la mente superior porque ésta se revela en su justo potencial dimensional. Eso sucede cuando sales de la ignorancia de lo que eres, es decir, cuando dejas de identificarte con lo que no eres, cuando sales de la confusión del mundo de maya (ilusión) y del espejismo espiritual (bajo astral). 
Pero no olvides que apegado o ignorante también estás en el sendero, aunque dando rodeos. Todo está en el Todo.

Cuando sales de todo eso, se disipa la niebla y ves la claridad. No ves la superficie de los eventos, sino la cualidad que hay tras las apariencias. Escuchas tras las palabras y comprendes que no es oro todo lo que reluce, entonces no buscas sino la cualidad que se esconde detrás de cada cosa. 
En ese momento se te revela la vida como milagrosa, dejas de complicártela y estimas la sencillez, sales de los elogios, de que te reconozcan, te importa poco el éxito o el fracaso, tienes la actitud humilde de la sencillez y ves unidad e integridad en todo y en todos, "siento tu humanidad desde mi humanidad".
Lee a través de las apariencias para encontrar el verdadero significado. El mundo de los significados es el mundo del alma, ahí la vida se llena de sentido, rescatamos el sentido de vivir, porque todo lo que vivimos es significativo, todo es nuestro maestro, cada cosa es una lección y cada lección es solo una. Se llama Amor.

EJERCICIO PRÁCTICO:
Observa la plenitud de tus silencios, siente ese vacío lleno de luz, observa tu postura, tu cuerpo, tu respiración, comienza con esa respiración consciente de 6, 3, 9, 3.
Tu físico ahora está tranquilo y relajas tu plexo solar. Tu emocional está en paz y tu mente en calma. Esa es tu alineación, esa línea coherente de unión entre físico-emocional-mental. Estás presente.
Ahora, repite mental o verbalmente (o cantando)  éste mantra durante unos minutos: " yo soy la luz del alma, la luz del alma soy yo "
Siéntelo dentro de ti, desde tu corazón.
Ahora pide a tu ángel solar que te guíe en el aprendizaje de este nivel: ver la cualidad que se esconde tras la apariencia de los eventos.
Da las gracias.
Tras unas respiraciones profundas, silénciate y da las gracias.


Trabajo grupal de los lunes 10 y 17 de noviembre.

Si lo deseas, en estos días, en el blog encontraras un ritual de luz para los difuntos.
Muchas gracias por tu atención.

domingo, 19 de octubre de 2014

SEGURA INCERTIDUMBRE

Cuando reconoces y aceptas tu forma más densa sin reservas, te sientes más seguro para conocer y canalizar tus emociones. Ahora debes reforzar ese espacio seguro donde expresarte, ya que es el punto de partida de tu autoafirmación. Debes confiar.
 La seguridad se compone de confianza y de prudencia. Ni el imprudente, ni el desconfiado, pueden experimentar seguridad. Si no confiamos no hay buena relación humana, pero ¿confías en ti?, ese es el primer paso, confiar en mi mismo, en lo que brota de mi corazón.
La confianza es una fe profunda, que se enraíza y va más allá de cualquier creencia externa. Confiar en tu propia autoridad interior, te da seguridad en la relación humana de una forma prudente, así construyes tu templo interior. Ninguna emoción puede perturbarte si nace del centro de un territorio interior seguro, confiado y prudente, entonces es autentica, nace de ti como sujeto, porque si en la relación somos objeto, desarrollamos dependencia y no somos dueños de nuestras emociones. Podemos experimentar ira, pero esta puede ser santa si nace de mi confianza interior, si nace de mi seguridad.
La seguridad no es certidumbre, la seguridad es aceptación total de la incertidumbre, aceptación total del vacío, que cual paradoja, es plenitud. Experimentas plenitud cuando haces el vacío, el vacío es claridad, el vacío es eminentemente luminoso, ves claro cuando has eliminado todo el ruido, todas las sombras externas. Si aceptas el vacío, si aceptas la incertidumbre, aceptas el presente y estás en tu centro, solo en presente experimentas seguridad.
Te sientes seguro, no porque controles la corriente de tus emociones, si no porque has aceptado el cambio permanente y la incertidumbre.
No quieras controlar nada, ese control te lleva a la negación o a la represión, todo se resuelve cuando, en lugar de controlar la corriente, te conviertes en ella.
Discurre por tus emociones, porque cuando te resistas a ellas, no las podrás canalizar y crearas represión. Si estás en tu centro, no te sorprenderán, no se desbordarán, no te poseerán, estás en presente y ahora, en coherencia con tu físico denso.
Es como un carruaje: la carroza (físico) se tiene que enganchar al caballo (emocional), si no la carroza no camina y el caballo se desboca.
Ese es el drama de nuestra vida, que el caballo y la carroza no están unidos; se tratan las emociones por un lado y el cuerpo físico por otro y, además, nos olvidamos del cochero (sentido, dirección) o no confiamos en él.
Nos sentimos seguros en la permanente incertidumbre, cuando dejamos que el cochero guíe el caballo y la carroza lo siga, el carruaje se desliza seguro por la vida.
La conciencia crea en nosotros varios territorios de distinta frecuencia y nuestra misión es alinearlos y unirlos.
Sin esa unión, el emocional arrastra al físico y lo destroza, eso origina muchas de nuestras enfermedades y debemos paliar esa fricción, pero no negando o reprimiendo emociones, todas son puras, aunque a veces las convertimos en destructivas, las emociones son esenciales y son una estrategia de aprendizaje, sentir la emoción que arde en mi estomago o que endurece mis articulaciones o que duele en mi cabeza, ¿Qué pensamiento reiterativo hay detrás? ¿Qué resistencia?
¿Qué rígida creencia?
EJERCICIO PRÁCTICO:
Busca tu instante, no por deber o por expectativa, si no por estar, por ser.
Respira profundamente, déjate ir, acéptate y acepta, esto es lo que es.
Realiza una respiraciones controladas unos minutos, inspiración 6, retención 3, exhalación 9, pausa 3.
Crea un espacio seguro dentro de ti y visualízate sintiendo alguna de las emociones más habituales en ti, las emociones fluyen sin reprimirse y sin desbocarse si no te aferras a tus creencias.
Has aceptado plenamente la incertidumbre de tu vida y paradójicamente te sientes seguro. Se han diluido los ruidos. Todo fluye armónicamente.
Te sientes en paz. Quédate en silencio y da las gracias. 

Trabajo grupal de los lunes 27 de octubre y 3 de noviembre.

Muchas gracias por confiar.

domingo, 5 de octubre de 2014

CONFÍA Y ENTREGA

Estar en paz es sentirse seguro. Estar en paz es saber que, donde estás y en lo que haces, estás donde te corresponde y haces lo adecuado.
Sin embargo, la mente emite pensamientos de duda: ¿podría estar mejor..., en otro lugar..., me habré equivocado..., podría hacer algo diferente... algo mejor ...? Es una analítica sin fin en la que perdemos mucha energía.

Para poder sentirte seguro donde estás y en lo que haces, el primer punto es confiar en esa chispa de luz que vive en ti. 
Si confías sabes que siempre estás impregnado de esa luz. Sabes que, hagas lo que hagas y estés donde estés, eso es lo adecuado en ese instante y te aceptas plenamente.
Por supuesto, esa aceptación es real cuando también has aceptado tus raíces (padre, madre), ya que, por más que digas que te aceptas, no lo estás haciendo si rechazas tu origen. Eso no quiere decir que tengas que encontrar perfectos a tus progenitores, si no que aceptas que, a pesar de resentimientos, reproches o incluso maltratos, los padres que tuviste fueron los que debías tener, dada tu propia vibración para el aprendizaje de la experiencia de la vida.
Si tu eres consciente de esto, agradeces la vida que te dieron, aceptas de dónde vienes y sabes a dónde vas, te sientes seguro, te sientes en paz.  
Puede que no te hayas sentido suficientemente amado, o reprimas algún sentimiento. Intenta expresar todo lo que sientes: hablando, escribiendo... Busca el modo de poder expresar tus sentimientos, no tus ideas de lo que crees que estuvo o no bien, porque eso son juicios y análisis sin fin. 
Perdona y perdónate, libera y libérate. Todo sigue un plan justo y adecuado, no hay error en el proceso de la vida, todo encaja, todo son acuerdos entre almas, todo son lecciones de amor, todos somos hijos de la luz.
Llegará un momento en que comprenderás todo esto y te sentirás en paz, porque te sentirás seguro en todo lo que haces y en el lugar donde te encuentres. Al sentirte seguro escucharás los mensajes de la vida y sabrás cuándo dar un paso en otra dirección, sin dudas, sin miedos, sin culpas.
Acepta 100% la tierra y la semilla de la que vienes. No juzgues sus vidas ni sus comportamientos, tampoco respecto a ti; únicamente expresa sentimientos y comprende que todo siempre pasa por algo mucho mejor que nuestra mente limitada no llega a entender.
La meditación te ayuda a conocerte y a aceptarte. Conectas con tu Yo más profundo y te dejas guiar sin miedos, es como si en tu vida pusieras el piloto automático, sabes que te conducirá siempre por la ruta más adecuada y tú confías y agradeces. Te entregas, no hay conflictos, estás en presente.

EJERCICIO PRÁCTICO:
Sigue a diario tu práctica meditativa, pero no busques nada, respira y siente el presente.
En este instante siente tu paz, tu ritmo respiratorio. 
Haz unos minutos de respiración controlada: inspiro 6, retención 3, exhalación por boca 9, vacío 3.
Ahora deja que tu respiración sea la habitual en ti, siente tu cuerpo, siente tu entorno, siente este presente.
Si tu mente se escapa tras algún pensamiento, vuelve a tu respiración, vuelve a tu Ser las veces que sean necesarias, así vas educando a tu mente.
Conecta con tu ángel solar, alma o yo superior. Expresa tus miedos, tus dudas, y entrega todo eso que te inquieta a esa vibración más elevada de ti mismo.
Confía, pon ese piloto automático y deja que te guíe, acepta ahora lo que eres, lo que haces y donde estás. Da las gracias.
Si algo ha de cambiar, ese Yo más elevado te traerá el mensaje, no temas, no dudes.
Sigue tu respiración y silénciate unos minutos.

Trabajo grupal de los lunes 13 y 20,  y de los martes 14 y 21 de octubre.

Muchas gracias por tu atención.
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