domingo, 13 de abril de 2014

TIEMPO Y SILENCIO

Seguro que estás pensando en que esta semana tendrás tiempo de… x.
¿Para qué quieres “tener” tiempo?, ¿para seguir perdiéndolo?. 
Tener implica dejar de tener.

En general, queremos “tener” tiempo para algo exterior a nosotros mismos. Siempre hablamos de tener o no tener tiempo, como si el tiempo se pudiera poseer. Después, programamos estos días festivos para desbloquearnos y (palabras textuales muy oídas) olvidarnos de nuestra cotidianidad.
Vivimos en un absurdo constante que nos consume, creyendo que eso es lo que hay que hacer porque "estos días hay que aprovechar el tiempo"; y así el tiempo se convierte en algo que, además de querer tenerlo, queremos aprovecharlo.

Céntrate, escúchate, entra en tu silencio. Pero silencio no es dejar de hablar, o...quizás si? Silencio es centrar la mente, es no dejar que te arrastren pensamientos, emociones o acciones que no sean ahora.
El silencio es lo que marca el ritmo de la vida, es lo auténtico en nosotros. Las palabras las aprendemos, el silencio eres tú. Cuando estás en tu silencio, estás centrado, estás en ti y, aunque hables o actúes, te escuchas, te reconoces. Entonces, y en cualquier actividad que hagas, estás en el no tiempo; ya no deseas “tener” tiempo, eres tiempo. Entonces observas en la práctica que todo lo que surge, todo lo que brota, todo lo esencial se realiza en ti: entras en otra dimensión sin dejar esta 3ª. Todo lo que piensas, dices, sientes o haces es auténtico, ya no “pierdes” tiempo. Le añades vida a los años y no años a la vida.

Esta es mi propuesta de hoy: silenciarte, escucharte, estar en ti. No te equivoques, no es estar todo el día en un retiro. En cualquiera de tus actividades cotidianas puedes estar presente y observarte en el no tiempo. Si eres tiempo, toda tu acción es auténtica y su fruto alimenta a la humanidad.

EJERCICIO PRÁCTICO:
Da un paso más en tu práctica durante estos días festivos.
Céntrate mediante respiraciones integrales y conscientes. 
Escucha el silencio detrás del mundanal ruido.
Decide mirarte, reconocerte y observarte.
Dedica espacio a recuperar el no tiempo que genera el silencio.
Respira y escúchate. 
Habla y escúchate. 
Escucha toda tu acción y sentirás de dónde surge, entonces integras silencio y tiempo en ti. 
Estás y Eres.

Muchas gracias por tu confianza.

domingo, 30 de marzo de 2014

LO QUE NOS LIBERA

Al igual que puedo descubrir lo que me ancla, también puedo descubrir lo que me libera. La misma energía que ata es la que libera, depende del cauce.
La pregunta sería, ¿a quién libero? Dentro de mí hay subpersonalidades, algunas muy rígidas que me atan a mi mismo.
Así como los vínculos, si son fluidos, se van desplazando para construir la vida liberada, en ese mismo movimiento libero prisioneros que hay en mí: aspectos de mi vida que yo he condenado a la hoguera y, mientras eso exista, me impedirá que yo tenga relaciones fluidas, porque las relaciones fluidas se caracterizan por la libertad, la misma energía que nos ata es la que nos libera. Yo elijo el anclaje y el grado de peso en él, consciente de que si es adecuado, sin apegos o temores, cuando yo lo decida podré levar anclas libremente y sin sufrimiento propio o ajeno.
La energía no es buena ni mala. Lo importante es el cauce, es el sentido o la dirección.
Encauzar es crear una dirección para tu vida: lo malo no es tu vida, lo malo es que no la encauces; lo malo no es la ira, lo malo es que no la canalices; tu amor no es malo, pero te puede inundar si no tiene sentido, si no tiene discernimiento te puede ahogar.
Encauzar es discernir, es comprender. Encauzar es partir de la atención del centro para darle a la vida una intención, una dirección.
Cuando pierdo la atención, pierdo la conciencia de mí, pierdo libertad, no se quién soy ni adónde voy, tengo miedo.
Escuchar es la clave: escuchar cuando callo, escuchar cuando hablo, escuchar los silencios detrás de los ruidos. Si escuchas, escucharás el sentido que hay detrás de cada cosa, tras la apariencia hay una cualidad, hay un propósito.
El alma escucha en nosotros, estemos atentos, solo escuchando lo que nos dice la vida en cada situación, sentiremos que surge la intención. Sin atención, no hay intenciones que encaucen la vida en dirección evolutiva.
La involución, el retroceso, el sufrimiento, el dolor, son evidencias de que tuviste intenciones que no partieron de ti mismo, de tu centro.
Si mi corazón perdiera la atención hacia su función orgánica un solo minuto no estaría escribiendo esto, el corazón está atento a su función cada segundo. Si el hombre fuera lo que realmente es su corazón, es decir, si estuviera y viviera en su corazón, estaría atento cada segundo y estaría vivo toda la vida, pero estamos muertos o perdidos gran parte de la vida.
La atención es el potencial de la vida, tenemos un potencial infinito para iluminar la vida, pero solo estando atentos.

EJERCICIO PRÁCTICO:
Haz de cada instante tu meditación: estate atento a tu postura, a tu cuerpo, a tu respiración. 
Si estás recogido, haz diez minutos de respiración consciente: inspiración – retención – exhalación – pausa  (6 – 3 – 9 – 3).
Pon toda tu atención en el centro de tu frente, en el tercer ojo, escucha, escucha. 
Estate atento y sigue respirando de forma habitual en ti, sin forzar ni controlar, poniendo una intención en tu respiración y escuchando la sensación.
Inspiro libertad, coherencia, salud, etc. 
Exhalo apegos, temores, condicionamientos, etc., 
Haz este ejercicio unos minutos: inspira lo que desees, exhala lo no necesario.
La exhalación regenera y fructifica la tierra, y el aire vuelve a ti regenerado desde el origen en cada nueva inspiración. 
Visualiza cómo te liberas de lo que ya no necesitas y siéntete en paz. Silencio.

Muchas gracias por tu confianza.

Trabajo grupal de los lunes 7 y 14 de abril.

domingo, 16 de marzo de 2014

LO QUE NOS ANCLA

En este escrito, y quizás en otros posteriores, os intentaremos transcribir las enseñanzas del Dr. Jorge Carvajal (que él mismo nos instaba a compartir), impartidas en algunos de los seminarios que realizó en Barcelona hace algún tiempo, enseñanzas que siguen siendo valiosísimas, ya que nos cuesta mucho incorporarlas a nuestra vida.

La danza de la vida es siempre inestable, pero cuando estás en medio de un paso debes acabar de darlo y así adquieres seguridad. Somos danzarines de la vida y para seguir el ritmo debemos aprender diferentes pasos, e incluso a veces dar pasos atrás para no perder el equilibrio.
Sigue la danza desde tu corazón, acepta tu vulnerabilidad y descubrirás tu fortaleza. Renuncia al yo separado y descubrirás el Yo Único.
Observa tus acciones: ¿salen del corazón?, entonces tendrás una actitud sencilla, intuitiva y humilde, y te dará paz. Sabes que estás aprendiendo y lo reconoces, tienes actitud de aprendiz y pones atención.
Detrás de cada pena hay un aprendizaje, detrás de cada crisis hay una nueva oportunidad, en la sombra hay un punto de luz, en cada relación hay un maestro ahora, en presente, quizás mañana ya no lo es y el aprendiz está atento.
Solo quien se acepta, quien se ama, quien se tolera y tolera, quien es humilde y sencillo, flexible y fluido, puede habitar en el centro de sí mismo y así ser el capitán de su barco y levar el ancla sin peligro.

El temor hace que anclemos nuestra vida en lo más profundo del océano. Anclarse es muy útil, pero vivir anclado es mortal. Hemos creído que vivir es anclar la vida, pero es todo lo contrario. Vivir es levar las anclas, aprovechar el viento y la corriente y tener un horizonte, cuando el horizonte es el ancla, la vida pierde sentido.
¿Qué nos amarra? ¿Qué nos retiene? Quizás aquello que nos ancla fue útil en algún momento para protegernos, fue una estrategia de supervivencia, pero debes reconocer cuándo es hora de levar el ancla.

El temor a perder está relacionado con lo que nos ata, ¿cuáles son mis vínculos? ¿esos vínculos, son flexibles o inflexibles? ¿son rígidos o fluidos?, donde encuentres una rigidez en tu vida o en tus relaciones, hay un punto de anclaje y puede que haya una ruptura o una congestión.
Las anclas son necesarias, pero no pueden ser permanentes, no en el mismo lugar. Tenemos anclas en los padres, pareja, hijos, profesión..., eso sería natural si van cambiando en diversos grados de fuerza.
Cuando revisamos todo esto, nos damos cuenta de que quizás en algún punto la cuerda del ancla ha formado nudos, y que en otro el tejido se desgarra, por ahí encuentras obstáculos para seguir tu navegación, y tienes que crear grandes mareas (gasto energético) para poder navegar por la vida, ya que si no encallas.

Encallamos donde hemos anudado la vida: hemos creado una obsesión, un énfasis exagerado y hemos generado una dependencia, allí donde hemos creado dependencia, estamos anudados y con unos nudos tan fuertes que, a veces, la única solución es romper y eso duele, ya que nos rompemos y rompemos a los otros.
Si ya sientes que hay nudos, la estrategia es desanudar y buscar otra vez tu lugar; pero también hay puntos donde las relaciones son demasiado flojas, faltas de tensión.
Lo que nos une a ti y a mi es como una cuerda: muy tensa, se rompe y muy floja, no hay música.
Debemos estar alerta para que, sin perder nuestro lugar, nuestro centro, nuestra paz, mantengamos la tensión siempre adecuada, dejando o recogiendo cuerda en cada situación. 

EJERCICIO PRÁCTICO:
Dedica tiempo a observarte, a reconocerte, a reflexionar.
Observa tu cuerpo, tu respiración y dedica diez minutos a tu respiración consciente: inspira, reten, espira, pausa, (6 – 3 – 9 – 3).
Deja ya que la respiración se efectúe sin controlar y de forma habitual en ti. Silencio.
Visualiza tu vida, tus roles.
¿Te sientes en paz? o ¿sientes algún temor de perder algo? ¿algo te ancla? ¿Qué pasaría si levas el ancla?
Respóndete con sinceridad y sé consciente del lugar que ocupas, ¿estás en tu lugar, en tu centro? 
Observa sin juicios, solo reconoce.
Silénciate unos  minutos.
Haz estos ejercicios las veces que necesites y queda en paz.

Gracias por tu confianza

Trabajo grupal de los lunes 24 y 31 de marzo.

domingo, 2 de marzo de 2014

PROGRESIÓN

Siguiendo el escrito anterior "ORIGEN", vemos que estamos instalados en el samsara (ciclo de reencarnaciones), sin tan siquiera darnos cuenta de ello.
Y, aunque esta nueva Era propicia nuestro despertar, escogemos seguir dormidos: seguimos queriendo que todo “se arregle”, para poder seguir haciendo lo mismo; nos asusta cambiar de dirección y pretendemos hacer o introducir algo nuevo en nuestras vidas, creyendo que avanzamos, pero no es así. El cambio que ahora se nos demanda no es hacer o añadir algo diferente a nuestras vidas, no es cuestión de dar un toque diferente, es cuestión de hacer un cambio radical, como si caminaras hacia el sur y ahora se te pide caminar hacia el norte, es un cambio de 180 grados. ¿Estás dispuesto?
Todo lo demás forma parte de la antigua conciencia que te hace creer que debes seguir con lo mismo, pero introduciendo conocimientos intelectuales o más esfuerzo, o infinidad de cursos y/o técnicas new age. El ego teme desaparecer y te hace creer que con más formación intelectual o determinados seminarios de autoayuda estás salvado.
No te confundas, la vibración que necesitas para este nuevo estado de conciencia mucho más sutil, elevado, amoroso e integrador, no depende del intelecto ni de nada exterior a ti, depende de un cambio en la percepción de ti mismo y del mundo, depende de tu estado individual en todos los aspectos de tu vida y de tu coherencia en ese estado, todo lo demás siguen siendo engaños del ego.

Después del recorrido del alma que describimos en el escrito anterior, la Progresión es reconocer ese Origen Divino y desarrollar Ese Potencial. Este es el momento, la Tierra se inicia en Planeta Sagrado, y tú puedes elegir entre seguir cediendo tu poder a los antiguos paradigmas externos, que te hacen creer que no sabes (ciencia), que no puedes (política), que no tienes (economía), que no debes (religión)...; o puedes explorar tus recursos internos, tus talentos, tus valores y en cualquier área de tu vida decidir que tu sabes, tu puedes, tu tienes, tu debes.
El trabajo es hacia el interior de nosotros mismos y de forma individual. Hasta ahora lo hemos hecho al contrario, el temor nos hacía agruparnos porque es más llevadera una desgracia cuando todos la padecen. Hoy en día hay asociaciones de todas clases, que quizás en momentos de dolor o frustración (vibraciones bajas) te ofrecen recursos para consolarte, y, en ese momento son perfectas para ti, pero después nutren y reafirman la situación de la que desearías salir, ya que tú crees en ella, al igual que creen todos los que forman el grupo.

"Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público" (Mateo 6:6).
Este cambio solo lo puedes realizar desde tu Yo más elevado, pero no te equivoques, entrega no es abandono, es desidentificarte de tu yo personal y dedicar tiempo y espacio a tu Presencia, expresando tus situaciones de vida, tus sensaciones, tus temores, entregándote, rindiéndote y dejando el mando de tu vida cotidiana a Ese Ángel Solar o Yo Superior o Cuántico, que siempre está disponible para ti.


EJERCICIO PRÁCTICO:
Son instantes de entrega, de reconocer que quieres ser guiado por tu alma.
Dedica tu atención a tu intención.
Desde la observación de la postura de tu cuerpo, de tu respiración, inicia esta práctica con diez minutos de respiraciones con retenciones y pausas como otras veces (6 – 3 – 9 – 3).
Observa tus sensaciones tras estas respiraciones. 
Intenta que no haya diálogo mental, solo estate atento a tu respiración.
Después abandona las pausas, y más tarde deja de controlar tu respiración, deja que sea la habitual en ti y por los orificios nasales.
Ahora mira más allá de tu nombre, de tus roles, de tus pensamientos y emociones, conecta con esa Fuerza más allá de ti mismo/a y confía en que estas guiado/a y protegido/a. Confía en que tus situaciones de vida están dirigidas por Esa Fuerza Suprema que sabe lo que necesitas mucho más que tu mismo/a.
Visualízate ante ti ismo/a mirando mucho más allá de esa imagen, sonríe y haz una pequeña reverencia, entrégate, confía.
Silencio.

Gracias por tu confianza.

Trabajo grupal para los próximos lunes 10 y 17 de marzo.

domingo, 16 de febrero de 2014

ORIGEN

Lo que Es, el Todo, el Centro Perfecto, Dios Padre-Madre, el Origen de toda Causa.
Un día partes de Ese Todo le pidieron concretarse en una de sus multidimensiones, impulsadas éstas por un gran fuego interno, deseo de experiencia.
El Padre-Madre Cósmico les dijo que en esa dimensión elegida les esperaba dolor y sufrimiento, pero tanto insistieron, tal era su deseo de experimentar esa vibración (“el árbol de la ciencia del bien y del mal”), que, respetando su libre albedrío, les dejo ir no sin antes proveerles de la forma y vibración afín a esa dimensión: los cinco sentidos básicos y de un sexto sentido dentro de sí.

El Todo no tiene alternativa, todo se desarrolla en el seno del Todo.
Estas formas, ya materializadas y concretadas en esa dimensión, se vieron y se descubrieron a sí mismos; se relacionaron, descubriendo el sexo se reprodujeron y comenzaron a experimentar el placer y el dolor, la dualidad propia de dicha dimensión.

Las primeras generaciones sabían que procedían del Centro Perfecto y que Éste seguía en su interior. Eran respetuosas y agradecidas con esa naturaleza recién descubierta, con todos sus reinos y con sus elementos. Pero el razonamiento empezó a evolucionar y pensaron en esa primera elección, sintieron culpa por haberla escogido: la aparente separación de su Padre-Madre Original les hizo creer en ella, se sintieron no merecedores de lo que etiquetaron como bueno y sintieron miedo a las posibles represalias del Centro Perfecto.

Poco a poco establecieron más y más vínculos con la materia y con la creencia en la separación, poniéndose nombres a ellos mismos y a todo lo que veían y vivían, determinando como bueno lo que les daba placer y como malo lo que les causaba dolor. Se identificaron tanto que creyeron que eran ese nombre, esa forma, ese rol, y se fueron olvidando de su Origen Perfecto.

La culpa, el no merecimiento y el miedo se impregnaron en su código interno y se transmitieron de generación en generación.
Samsara, así le llaman en el budismo a este sucesivo ciclo de reencarnaciones, sin saber quien somos, olvidados de que somos Dioses, de que el Todo es un Holograma Cuántico que contiene todas las partes y de que en cada parte sigue invulnerable ese Todo.
De esta forma, ese condicionamiento básico de culpa, de no merecimiento y de miedo ha ido generando programas colectivos e individuales en nuestras propias sagas familiares y, sin tener conciencia de ello, vamos siguiendo y viviendo esos programas que nos llevan a crear realidades de conflicto hasta que “alguien” se haga consciente de ellos y los repare, los acepte, los ilumine y los desprograme, los integre y así los desactive sin juicios.
Toda experiencia siempre es acorde con nuestro nivel de conciencia.


EJERCICIO PRÁCTICO:
Entra dentro de ti. Date tu espacio, tu tiempo, no hay nada más importante, obsérvate y observa tu respiración.
Inspiración, retención, espiración, pausa (6 – 3 – 9 – 3), durante diez minutos.
¿Qué sensación te produce la palabra culpa? ¿De qué te culpas?
¿Llega a ti una sensación o una imagen? Observa.
¿Te crees no merecedor/a de la abundancia? Observa.
¿Qué es lo que temes? Observa:
Ahora, toma una inspiración profunda y visualiza ante ti una llama violeta donde ves que las sensaciones o imágenes asociadas a la culpa, el no merecimiento y el miedo, desaparecen en esa llama purificadora, mientras dices:"ordeno, de acuerdo al Orden y Bien Universal y de mi mismo/a, que se desactive en mi de forma inmediata y permanente cualquier programa generador de culpa, de no merecimiento y de miedo, me libero y doy gracias."

Trabajo grupal para los lunes 24  de Febrero y 3 de Marzo.

Muchas gracias por tu atención.
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