domingo, 17 de mayo de 2015

EL SIGNIFICADO

Mientras vivimos en la dualidad, el ego es el que rige nuestra vida, y en nuestra percepción de la realidad, no hallamos el verdadero significado.
En este nivel, según la filosofía budista, todas nuestras preocupaciones se concentran en una palabra: egocentrismo

El egocentrismo se mueve entre ocho conceptos: la alabanza y la culpa; la pérdida y el logro; el placer y el dolor, y la reputación y la vergüenza.
 
Casi todo lo que te hace sentir bien o mal está en una de esas clasificaciones, pero es algo que solo te puede preocupar si actúas de forma egocéntrica, ahí está la trampa, ¿estás en tu centro o estás en tus pensamientos?

Ya has aprendido que si actúas de forma egocéntrica, estás en tus pensamientos, no estás en la verdad, estás en un mundo que gira sobre esos ocho conceptos y reaccionas ante todo según como te afecte. ¿He sentido placer, ...dolor, ...he ganado algo, ...he perdido? Tu felicidad se reduce a eso. Buda dijo que si estás dentro de ésta rueda, estás perdido, ya que lo uno lleva a lo otro. Si quieres ser feliz debes moverte en tu centro y respirar el presente. Esos ocho conceptos se mueven en el pasado o en el futuro, creando una ilusoria expectativa de felicidad.

Hemos venido al mundo para ser felices, no venimos porque necesitemos ser salvados. Pero sí necesitamos (cada uno en su nota) hacer algo especial para el bien común. Y eso, que lo hagas con alegría, sea lo que sea que hagas, realizándote, descubriéndote a ti mismo y así descubriendo a Dios. Para eso hemos nacido, para ser felices y expandirlo al mundo.

Tú puedes escoger, en este mismo instante, dejar de ser víctima de las circunstancias.
Vivimos en el mundo de la acción, no podemos dejar de hacer. Pero podemos hacer imprimiendo en la acción nuestra nota bien afinada, hacer con alegría de hacer. Si observas que en tu acción hay expectativas no cumplidas, sentirás frustración, esperarás alabanza o reconocimiento, y eso dará paso a la ira. Tu acción no es pura.
Sin embargo, si eres consciente de tu ira, descubrirás que oculta el miedo que no quieres reconocer. Pero si miras ese miedo, si lo haces consciente, sin juicios, se hará amigo tuyo, dejará de atemorizarte y de esconderse detrás de esa ira, por lo que ésta también se disolverá. Dejará de importarte lo que los demás puedan opinar de ti, sentirás cuál es tu lugar y tu acción en el instante presente, se disiparán tus dudas, lo sentirás en tu Ser. Aprenderás cual es el verdadero significado de tu vida.

Platón dijo:"...organiza tu vida en torno a un gran valor y los demás te serán dados, porque todos los grandes valores están conectados, organiza tu vida en torno a la belleza, la libertad, la paz, la justicia, el amor, la verdad, y te llegará la felicidad. Solo necesitas una condición, entregarte a la acción sin reservas y sin expectativas."

En el simbolismo Zen, el hombre va a buscar al toro y cuando lo encuentra, lo mira de frente, le pone las riendas y logra montarlo. Al final, el toro se vuelve tan manso que el hombre le quita las riendas y el toro lo lleva a casa tranquilamente. Así es nuestra vida, reconocer nuestra naturaleza animal para que al final se una a nuestra naturaleza superior.

Escoge tu tiempo de felicidad, todo depende de ti. Si quieres ser feliz un día, ve de compras (serás feliz hasta que veas las facturas), si quieres ser feliz un fin de semana, ve a pescar o de camping o…, si quieres ser feliz un mes ve de vacaciones; si quieres ser feliz un año, hereda una fortuna; si quieres ser feliz toda la vida, busca el modo de hacer algo auténtico por ti y extensible a los demás, de aportarles algo único de ti. 
Muchos buscan el éxito y se olvidan del significado. Ese es el gran viaje, hacia el significado, no hacia el éxito. Deberíamos agradecer ser como somos (únicos) y las aptitudes que tenemos, las cuales han hecho que estemos donde estamos.

EJERCICIO PRÁCTICO:
Continua con tu práctica diaria, siente cada vez más esa sensación de plenitud.
Siente tu cuerpo, siente tu respiración.
Después de tomar conciencia, sigue con 21 respiraciones conscientes (inspiración 6, retención 3, espiración 9, pausa 3).
Respira de forma habitual en ti y observa lo que surge: sensaciones, pensamientos, imágenes... Solo mira, solo observa.

Visualízate en una acción cotidiana.¿Desde dónde la realizas? ¿Hay alguna clase de expectativa? ¿Qué esperas de los demás? ¿Qué creencia hay en ti sobre cómo deberían ser las cosas?
Observa, reconoce sinceramente lo que hay.
Después siente qué nota única puedes afinar en ti y expandirla a los demás. El mundo espera tu armonía.
Vuelve a tu respiración, impregna tu respiración de Presencia. Ahí está todo lo que necesitas, llénate de ello y expándelo al mundo. 
Inspiro, espiro.
Silencio.

Muchas gracias por tu atención.

Trabajo grupal de los lunes 1 y 8 de junio.

domingo, 3 de mayo de 2015

TORMENTAS INTERIORES

Respirando conscientemente llegamos al autoconocimiento y a la aceptación.
Entonces, nos damos cuenta de que la mayor parte del tiempo estamos y vivimos en el campo de las emociones, desde nosotros y hacia nosotros.

Hay múltiples canales en la vida emocional, en la nuestra, en la de nuestro entorno y en la del Planeta. Somos como pararrayos que dispersan tormentas astrales o emocionales que vienen del entorno y del Planeta, pero, a veces, hay un bloqueo en ese simbólico pararrayos y estamos indefensos ante esas frecuencias vibratorias que se incorporan a nosotros.
Hay dos tipos de tormentas: una, la de la atmósfera que nos rodea y sobre ésta no tengo ningún control, yo no puedo cambiar la frecuencia vibratoria de las tormentas emocionales del Planeta en los diversos conflictos que vive, pero sí que puedo trabajar en mi campo emocional para que esas tormentas no me afecten. 
¿Cómo?
Primero, reconociendo las tormentas internas, el segundo tipo de tormentas. 
No podemos establecer un vínculo emocional armónico mientras tengamos turbulencias internas.
Segundo, reconociendo que las tormentas internas tienen dos expresiones básicas en el cuerpo emocional.
  • 1ª expresión: la impaciencia. La impaciencia es la patología del tiempo interior. El tiempo no va más rápido o más lento, el tiempo es el movimiento de tu conciencia. Si tu conciencia se acelera, el tiempo se acelera, no le des la culpa al tiempo. Con una conciencia acelerada dejamos muestro tiempo interior atrás, lo dejamos rezagado y vamos por un sendero peligroso. Respira y establece serenidad, siente el presente. Perdemos nuestra paz con la impaciencia y la paz es nuestra raíz, es nuestro punto fundamental de anclaje, es el punto de partida. Sin paz me derrumbo por la vida, he perdido mi centro.
  • 2ª expresión: la irritabilidad. La impaciencia produce un estado fisiológico y emocional basal muy peligroso, la irritabilidad. En la irritabilidad pierdes tu energía, pierdes la corriente que te permite iluminar, calentar la vida, amar la vida, seguir un propósito, te pierde tu irritabilidad. 
Tu impaciencia e irritabilidad te sacan del control, de tu centro y te conviertes en un instrumento que va a la deriva, va en dirección de los eventos externos.

Aunque te propongas llevar el timón de tu vida, si eres impaciente y estas irritable, no podrás y, además, estarás abandonando lo mejor de tu potencial.
La impaciencia y la irritabilidad son un cortocircuito que te saca de la dimensión del tiempo interno y te desorienta en el espacio. Bajas tu vibración y estás a expensas de los eventos externos.

El primer paso para reencontrar nuestra paz, es la autoconciencia. Conocernos, mirarnos y saber de dónde sale mi impaciencia, qué miedo esconde. Poner en marcha mi voluntad para gestionar el conocimiento de mí mismo sin reservas ni autoengaños. En ese proceso acepto, reconozco mi impaciencia y mi irritabilidad, las reconozco en mí, me visualizo en esas emociones, las siento, las respiro y tomo el papel de observador de esa tormenta interna. Entonces soy consciente de que no soy esas emociones, comienzo a desidentificarme de ellas y éstas van perdiendo poder. Si no es así, las emociones tienen el poder de arrastrarnos al más bajo y peligroso nivel vibratorio.

Cuando te conozcas, reconocerás tus sombras sabiendo que son parte de tu luz no manifestada. Entonces respiras y sientes en ti el no tiempo. La impaciencia se diluye, estás en paz y la paz se expresa también a tu alrededor. Entras en un nivel vibratorio en que los eventos externos a tu alrededor reflejan tu propia paz, estás en paz y la expandes al mundo. 


EJERCICIO PRÁCTICO:
Busca tu momento para sentirte, para observarte, para escucharte.
Mira tu postura, siente tu respiración. De una forma tranquila deja entrar el aire (inspiración 6, retención 3, espiración 9, pausa 3; repite 21 veces).
Deja que la respiración se realice en ti de forma habitual, sin prisas.
Relaja tu cuerpo y tu mente.
Visualiza el sol en tu horizonte mental: YO ESTOY EN LA LUZ. 
Observa cómo esa luz penetra en tu cabeza: LA LUZ ESTÁ EN MI.
La luz se desplaza hasta tu corazón: YO SOY LA LUZ.
Esta luz se expande dentro de ti, sanando, protegiendo y guiándote. Entras en una alineación física-emocional-mental.
Visualízate expresando y sintiendo alguna de esas emociones que a veces te perturban. No juzgues nada, solo mira, solo observa.
Ahora, una vez reconocidas, expande tu luz a esas emociones, sin porqués ni para ques. Acepta que están ahí e ilumínalas.
Después vuelve a tu respiración y silénciate unos minutos. 
Silencio.

Muchas gracias por tu atención.

Trabajo grupal de los lunes 11 y 18 de mayo.

domingo, 19 de abril de 2015

BASTA CON RESPIRAR

El alma necesita expresarse a través del cuerpo, tu forma es tal como debe ser. En algún punto anterior a la manifestación concreta, tu vibración determinó un patrón de ordenación que creó tu cuerpo físico tal como es; ese es el primer vínculo que debemos establecer para que el alma se exprese: conocer, sentir el cuerpo.

Pon atención a tu cuerpo, al más diminuto de tus órganos. Una enfermedad revela el olvido de alguna de sus partes y de sus diversos ritmos. El cuerpo se expresa en variados ritmos: el ritmo del corazón, el ritmo de los intestinos, el ritmo del sueño y la vigilia, el de la respiración...

El mayor ritmo es el de la respiración. Restaurar el vínculo con el cuerpo es recordar la respiración. Cuando pierdes contacto con el cuerpo, literalmente no respiras, ¿respiras? Cuando te atormentas, cuando pierdes la raíz, cuando pierdes conexión, te has olvidado de respirar. Vuelve a respirar, lleva el ancla de tu mente a la respiración, respira conscientemente. La respiración es la manifestación más total, más global, más elemental y más perfecta de la vida; es la sinfonía del universo en ti. Cuando respiras conscientemente te vuelves a anclar al mundo, es el mayor vínculo.
Recuperas todo tu potencial cuando te acuerdas de respirar.

Y ¿cómo puedes respirar? Respirando. Uno respira respirando. Uno vive viviendo. No respiras para otra cosa que no sea respirar.
La conciencia siempre es presente, estás en lo que haces. Camino caminando, como comiendo y respiro respirando.
No busques una finalidad. Tú eres en el hacer cuando eres consciente del hacer. Cuando respiras de forma consciente, entras sin pretenderlo en la pausa y entonces entras en ese territorio sagrado de la quietud y conquistas el centro, el presente. Por eso la respiración es una ciencia de sabiduría en todas las tradiciones.

Respirar para cualquier otro objetivo sin saber, es peligroso. Hay técnicas que llevan a determinada respiración para salir del cuerpo, o lo que se llama un renacimiento o un viaje astral y le puedo llamar conciencia trascendental, pero no es más que entrar en el mundo total de la ilusión. Tú no puedes hacer un renacimiento ni volverte espiritual en un fin de semana por decreto. Tú te vuelves espiritual si respiras segundo a segundo, día a día, si te amas y amas en todos los momentos, no simplemente porque tengas una técnica especial para volverte espiritual. Esas técnicas no existen. La vida es mucho más sencilla: es respirar siendo consciente de que respiras, entonces vives y suceden cosas milagrosas. Tu respiración se hace más lenta, no porque lo pretendas, si no porque no tienes prisa, estás donde tienes que estar, se termina tu impaciencia y tu irritabilidad, tu cerebro recibe esa orden, soy y estoy.

Se vuelven importantes las pausas y los ritmos en tu respiración. Todo tu cuerpo, tus órganos, tus células reciben sanación.

Haz de la vida una respiración. Eso es la meditación que te ayuda a salir de la turbulencia externa y entrar en tu paz interior. Pero esto no es una fábula, está a tu alcance, es respirar conscientemente, sentir profundamente ese ritmo en cada instante y no dejarlo solo para unos momentos del día. Es todo muy sencillo, cuando respiras puedes llevar un sentimiento de gratitud a todo tu cuerpo y el cuerpo expresa esa gratitud. ¿Qué pierdes si lo pruebas? Basta con respirar.



EJERCICIO PRÁCTICO:

Busca espacio y tiempo para tu práctica respiratoria. Quizás varios momentos al día, en que observes tu respiración.
Si puedes, realiza 21 respiraciones controladas: inspiración 6, retención 3, espiración 9, pausa 3. 
Después, deja que la respiración se realice en tu forma habitual, pero sigue observando y siendo consciente de tus sensaciones.
No te propongas conseguir nada, no analices nada, solo respira y escucha.
Tu respiración es una gratitud hacia ti mismo y hacia tu cuerpo.
Ámate, ama tu cuerpo tal como es, escucha sus distintos ritmos, escucha y respira. 
Silencio.

Esta es tu mejor técnica espiritual, el vínculo con tu cuerpo y con sus diversos ritmos y la conciencia de ellos sin ninguna expectativa, sin ningún juicio. Silénciate, solo respira.
Con la práctica trasladas tu atención a la respiración en cualquier momento de tu actividad y eso te hará sentir el presente.

Gracias por tu atención.

Trabajo grupal de los lunes 27 de abril y 4 de mayo

domingo, 5 de abril de 2015

LA MEJOR RECOMPENSA

Otra falsa creencia que genera la incapacidad de alinear nuestro cuerpo y nuestra mente es la confusión en la búsqueda de placer.
La vida, de por sí, ya es placentera si estás en tu centro.

Sabemos que el principio de la evolución de nuestro cerebro es la recompensa. Lo que produce placer comporta recompensa, y lo que produce recompensa se multiplica en la vida y me hace crecer, así aprendemos. El proceso de aprendizaje va de la mano de la recompensa, pero otra vez nos distraemos, nos confundimos, nos polarizamos.

El místico busca su placer en el contacto interior, en la renuncia del mundo, en el sacrificio que cree que debe hacer para hallar la luz..., y eso, para él, puede ser igual de placentero como para otro la búsqueda del placer externo: el poder, el éxito, relaciones sociales... Ambos buscan lo mismo, en extremos opuestos.

La vida tiene que ver con la necesidad de complacernos, y los dos principios básicos son: relajación y excitación, en su justa medida. Si no nos complacemos, no experimentamos la armonía en nuestro cuerpo emocional/astral. Buscamos el éxtasis, la unión, pero lo buscamos en los opuestos: hacia el interior (como el místico, en la renuncia y el sacrificio), o hacia el exterior (en la familia o en la sociedad...o quizás, si ahí no encontramos la respuesta esperada, a través de medios ficticios: alcohol, drogas, comida, sexo...).
Sin embargo, esa búsqueda es evolutiva, es el motor de la vida, nuestro cerebro esta conformado así.

Pero … deberíamos volver al centro, sin excluir nada, sin apego a nada. Nuestra propia vida cotidiana debería ser nuestra propia recompensa en cada instante, ya que, si el primer principio es la relajación y no la puedo hallar en mi (en mi aceptación, en mi perdón,...) la buscaré en la comida, en el licor, o a través de sedantes o excitantes,..., que, como resultado, me llevarán a una excitación también ficticia. Si por el contrario, esa relajación responde a una respuesta de amor a mi mismo, podré pasar a la excitación de una vida con sano entusiasmo, una vida apasionada por mi acción, podré comprender la vida, podré sentir lo que pide de mi, y mi cerebro recibirá la preciada recompensa.
Entonces habré conseguido la alineación en mi de mis diversos niveles y la luz fluirá sin trabas.

¿Vivo solo para la búsqueda del placer...? ¿...u obtengo el placer viviendo mi vida tal como es?
Deberíamos aprender a vivir por el propio placer de vivir. Hacer las cosas por el propio placer de hacer cada cosa, o ¿estás siempre buscando algo en la vida, que no es ahora?

Ni la renuncia del místico, ni el placer fugaz del hedonista, encuentran placer en lo prioritario del instante.
¿Qué es lo prioritario? Lo que surge ahora, lo que emerge. La vida se espiritualiza cuando soy consciente de ahora, cuando mi acción es lo de ahora. No soy más espiritual meditando en un ashram, que sonándome la nariz. Lo que ahora surge es lo espiritual, la vida es espiritual si tu estás presente, si estás en lo que emerge y no se puede aplazar. Lo que brota ahora está cambiando de nivel y está en presente, eso es lo esencial, es mi meditación, mi alineación. Cuando reconocemos la necesidad del momento, nuestros actos son puros y nacen de nuestra coherencia entre el pensar y el sentir, es una acción inspirada, nace del alma, eso es meditar, eso es placentero y es con lo que experimentas la mayor recompensa.



EJERCICIO PRÁCTICO:

No dejes tu práctica diaria, estás en ti, en tu postura, en tu respiración, en tu presente.
Realiza 21 respiraciones conscientes: 6 inspiración, 3 retención, 9 espiración, 3 pausa. Después deja que tu respiración fluya de forma habitual en ti.
 
Visualízate en tu día a día.
¿Qué es lo que quieres? ¿Qué es lo que sientes? ¿Hay obligación en tus actos? ¿Pones en ellos el corazón? Observa y obsérvate.
Si estás en ti, en tu presente, pondrás el corazón en lo que haces sin esperar recompensa externa.

Sin embargo, sea cual sea tu acción, si es desde tu centro, sentirás la mayor recompensa en la plenitud que hallarás en ti.
Sin renuncias, sin placeres fugaces, encuentra el placer en el propio placer de vivir.
Silencio. Respira. 
Siente tu propia recompensa en este instante de plenitud.



Trabajo grupal para los lunes 13 y 20 de abril.
Muchas gracias por tu atención.

domingo, 15 de marzo de 2015

FALSAS CREENCIAS

¿Cuáles son los ruidos que nos impiden crecer?...porque lo que Somos ya lo Somos, no hay que hacer ningún esfuerzo por Ser. En nosotros ya hay una Identidad Espiritual, nacemos con ella, pero para revelarla hay que renunciar a las falsas identidades, como si fueran viejas vestiduras.
Esas falsas identidades son falsas creencias, ya que todo es información y nosotros somos producto de lo que creemos, de códigos de pensamiento en torno a los cuales se ordena nuestra vida y se ordena nuestro cuerpo. Pero si lo que creemos es falso, llevamos una vida falsa, ya que tenemos falsos condicionamientos.

La creencia más falsa y terrible es la creencia en la existencia de la muerte. Cuando comprendes, sabes que no existe la muerte y quitas el ruido más básico de nuestra existencia, de nuestro camino hacia nuestra Identidad Espiritual: el terror a la muerte.
Ese terror interno es la consecuencia del terror o terrorismo externo. Creer que la vida tiene un precio, que la muerte existe, o que la vida puede terminar, es lo que nos lleva a una gran confusión dual: confundir la vida con nuestra experiencia en ella.
La Vida es Una. No puede tener, ni tiene, fin. Es esa gran Onda de Conciencia de la que nosotros vivimos una partícula aprendiendo, adquiriendo, asimilando parte de esa conciencia y renovando nuestra materia constantemente, hasta adquirir Plena Conciencia.
Renuncia al temor a la muerte y no tendrás miedo a perder, ya que no hay nada que perder. Todo Es cada instante. El temor a morir lleva irremediablemente al temor a vivir.

El mayor servicio que podemos hacer a la humanidad es cambiar esa cultura oscura de la muerte en nosotros, en nuestra familia, en nuestro entorno.
Vemos cómo la medicina se deshumaniza porque no lucha por la vida, si no en contra de la muerte, y entonces se convierte, de medicina de la salud, en medicina de la enfermedad. 
Al no ser conscientes de ello nos hemos convertido en víctimas de nuestra propia creencia y hemos instituido días concretos para la “lucha en contra" de determinadas enfermedades.
El día que en vez de luchar contra la enfermedad, promovamos la salud, que es la integridad y manifestación de la Unidad de la Vida, todos disfrutaremos de una buena salud, nuestras células llevan ya esa información.
Pero no hace falta que esperemos a que lo descubra la ciencia, lo podemos descubrir en nosotros escuchando nuestro cuerpo y tomando parte en la autogestión de nuestra salud. Ser responsables de nuestra propia integridad, de nuestra propia vida, apostando por el amor a la vida y no por el temor a la muerte.


EJERCICIO PRÁCTICO:
Encuentra tu momento de interiorización. No dejes de practicar, poco a poco descubrirás recursos internos que creías no tener.
Acomódate, observa tu postura, tu cuerpo, tu respiración…
Inspiración 6, retención 3, exhalación 9, pausa 3. 
Haz 21 respiraciones controladas y después deja que la respiración fluya de forma habitual en ti.
Observa diferentes partes de tu cuerpo e intenta sentir la energía en ellas, no tengas prisa.
¿Cómo sientes los pies? su forma, sus apoyos, su temperatura, su vibración… observa.
Y así en diversas partes de tu cuerpo. Aprende a sentir los mensajes de tu cuerpo y lo que te demanda.
Goza de esa sensación, siente. El temor se diluye, te entregas a la vida.
Cuando des por finalizada la práctica, agradeces a todos tus órganos, agradeces a todas tus células, agradeces la vida.
Silencio.

Muchas gracias por tu atención

Trabajo grupal de los lunes 23 y 30 de marzo.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...